en el mundo
Proyecto para adaptar el cultivo de la higuera al clima semidesértico de Baja California Sur
Un grupo de investigadores adscritos al Departamento Académico de Agronomía de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, México, un proyecto para adaptar especies frutales de bajo requerimiento hídrico en zonas áridas. Actualmente, trabajan en el cultivo de la higuera como parte de la primera fase del proyecto.
El cultivo comercial de la higuera se restringe a lugares con climas mediterráneos, cálidos y templados, con veranos secos y lluvias poco abundantes en otoño. No obstante, el proyecto pretende adaptar este tipo de cultivo al clima semidesértico-seco, como el que prevalece en la ciudad de La Paz, en la Baja California Sur, México.
Los investigadores mantienen parcelas piloto dentro del campo agrícola experimental de la UABCS, donde están sembradas 760 plantas con tres variedades de higos: White Kadota, Black Mission y Brown Turkey.
La primera variedad es un higo blanco que es cultivada por productores del poblado de Vizcaíno. La segunda, Black Mission, pertenece a una variedad de higo negro que fue traída por los expedicionarios españoles en su paso por la península de Baja California. La tercera es también un higo negro que se encuentra entre las variedades más populares de este fruto.
El profesor-investigador del Departamento Académico de Agronomía e integrante del proyecto, Gregorio Lucero Vega, indicó que “para lograr la adaptación de las plantas, el proyecto de investigación toma en cuenta factores como la distancia entre los ejemplares, el riego y la poda. Hay que tener mucho cuidado con el riego en esta zona, porque el estrés hace que la higuera pierda frutos y hojas. Para evitarlo, ponemos mucha atención a la cantidad de agua que tiene el suelo y medimos la humedad con tensiómetros para hacer un riego de precisión”.
Por otro lado, Lucero Vega señala que los resultados arrojados hasta el momento son muy positivos, pues las higueras comienzan a producir en un periodo de cuatro a seis meses de haber sido plantados, cosa que ocurre al año y medio en otros climas.
“Creemos que estos magníficos resultados son producto de la disponibilidad de energía que hay en la zona. Tenemos radiación solar constante y una planta bien nutrida, lo cual ayuda a que las higueras produzcan hasta un higo en cada hoja”.
Finalmente, el investigador asegura que, aunque en teoría, no es recomendable establecer higueras en esta latitud, el apropiado manejo que se les ha dado a las plantaciones y las nuevas variedades introducidas, han permitido producir eficientemente este tipo de frutos.
Esta iniciativa también pretende incrementar la productividad del agua en las zonas áridas de Baja California Sur, bajo la premisa de seleccionar cultivos de bajo requerimiento hídrico.
Vía: Peninsular Digital
EE.UU. autoriza la importación de higos frescos mexicanos
Los exportadores mexicanos de higos frescos ahora pueden enviar su fruta a los Estados Unidos con la condición de que el producto sea sometido a un tratamiento de radiación. El Servicio de Inspección de Sanidad Agropecuaria de EE.UU. (APHIS) ha autorizado la importación de higos frescos de México a su territorio continental.
Después de un exhaustivo análisis de riesgo de plagas el APHIS señala que “la aplicación de una o más de las medidas fitosanitarias designadas será suficiente para mitigar los riesgos de introducir o diseminar plagas de plantas o hierbas nocivas a través de la importación de higos frescos de México”.
Con la notificación del APHIS, la fruta mexicana está sujeta a las siguientes medidas fitosanitarias:
-Los higos sólo podrán ser importados en envíos comerciales.
-La fruta debe ser irradiada con una dosis absorbida mínima de 150 Gy.
-Si el tratamiento de radiación se aplica fuera de EE.UU., cada partida debe ser inspeccionada conjuntamente por el APHIS y su par mexicano, e ir acompañada de un certificado fitosanitario que acredite que la fruta recibió el tratamiento de irradiación requerido.
– En caso que el tratamiento de radiación sea aplicado en EE.UU., cada partida debe ser inspeccionada por la autoridad fitosanitaria de México antes de salir del país y debe ir acompañada de un certificado que constate que la fruta fue inspeccionada y que está libre de M.hirsutus y N. viridis.
– Cada embarque con la fruta estará sujeto a una inspección a su llegada en el puerto de entrada en EE.UU.
“Confiamos en que estas medidas mitigarán adecuadamente los riesgos asociados con la importación de higos frescos de México”, señala el APHIS.
Vía: FreshFruitPortal
Higos secados al sol del mar Egeo
En la fértil tierra de Kimi, ciudad conocida como el balcón del Egeo, ubicada en la costa oriental de la isla de Evia, tienen su origen sus famosos higos, que hoy cuentan con su Denominación de Origen Protegida (P.D.O.)
Son únicos en el mundo y su cultivo, recolección y posterior secado al sol mediterráneo son los mismos que se utilizaban en los más antiguos tiempos. Nada, apenas, ha cambiado. La calidad y la sencillez constituyen su secreto.
En las fértiles huertas de Kimi, mantienen así sus raíces las higueras, que se hunden en un pasado tan lejano como memorable y apuntan hoy hacia el futuro.
Rizovoli es una pequeña empresa griega especializada en los higos de Kimi. También elaboran barritas energéticas y mermeladas y siropes de higo. Aunque su negocio principal son los higos secos, secados enteramente al sol mediterráneo.
La higuera en Argentina, un cultivo alternativo con mucho futuro
Argentina necesita unas 5000 toneladas de higos para abastecer su consumo interno, cifra que le otorga un margen muy importante de crecimiento en la plantación de higueras, especialmente en su modalidad de cultivo intensivo, ya que, de este modo, su rentabilidad es mucho mayor.
Antonio Prataviera trabaja en el área frutícola del INTA Catamarca y es especialista en higueras. Lleva décadas trabajado para constituir un banco activo de germoplasma de higueras y aportando su experiencia en la implementación de tecnologías para optimizar la productividad del higo y otros cultivos, como el membrillo y la granada.
El cultivo de la higuera de manera intensiva es bastante reciente en Argentina. Solo en los últimos años se hicieron inversiones considerables en las provincias de Catamarca, San Luis, Salta, Jujuy, Córdoba, Entre y Buenos Aires.
La superficie de cultivo en el país ronda las 300 hectáreas de plantaciones puras, ya sea en sistema convencional o intensivo. El cultivo intensivo o pradera de higueras implica una mayor densidad de implantación, entre 1000 y hasta 2500 plantas por hectárea. La variedad Guarinta, por ejemplo, se adapta muy bien a las altas densidades de implantación.
La diferencia de rendimiento de un sistema a otro es drástica, en el caso de Catamarca, la producción convencional tiene un rendimiento de 5000 kilos por hectárea, mientras que la intensiva llega a los 25000 kilos por hectárea. Aunque en un sistema intensivo de cultivo, la inversión inicial es más alta.
Según Antonio Prataviera, “se ha logrado una evolución muy grande del cultivo en los últimos 30 años a nivel de la adaptación y mejoramiento de las variedades”. Está demostrado que una superficie de 2 hectáreas puras de higueras es una buena unidad económica, pudiendo cosechar entre 40000 y 50000 kilos por hectárea cuando las plantas alcanzan su madurez productiva.
“Antes se importaban higos de Turquía, pero con las restricciones a la importación tenemos una demanda insatisfecha muy importante”, señaló Prataviera. Lo cierto es que Argentina necesita alrededor de 5000 toneladas para abastecer el consumo interno. Por ello, “existe un margen muy interesante para desarrollar el cultivo, pero no como cultivo complementario de otra actividad, sino como actividad principal”.
Vía: El Nuevo Agro
Yo tenía un huerto de higueras en Nueva Zelanda…
La higuera requiere unas condiciones muy determinadas de clima y suelo. Sin embargo, es un árbol viajero que, desde sus orígenes en Asia Menor y el Mediterráneo, se ha expandido por todo el mundo. Llegando también a Nueva Zelanda.
…como llegaron hace unos años Helen Walker y Murray Douglas.
Descubrieron que Hawke’s Bay -con su clima cálido y mediterráneo, muy cerca de Havelock North y con un fácil acceso a Auckland- era el lugar ideal para vivir. Entonces empezaron a explorar unas posibilidades de trabajo que se adaptaran al cambio radical que había dado su forma de vida. Y se encontraron con las higueras.
Helen y Murray se establecieron finalmente y crearon Te Mata Figs. No solo se especializaron -con auténtica pasión- en el cultivo de las higueras y en la venta de higos frescos, sino también en la elaboración de productos artesanales derivados del higo.
Cultivan distintas variedades, desde Brown Turkey al Brunoro Black, pasando por Preston Prolific, New Smyrna o French Sugar, hasta llegar a veinte distintas.
Cada higo de cada variedad es una dulce delicia que, al morder, explota en diversas y complejas texturas que combinan la suavidad de su piel, la jugosidad de su carne y el crujido de sus semillas. En Te Mata Figs se mima cada higo para llegar al consumidor en punto óptimo de maduración y frescura.
Resultan deliciosos con jamón o queso -especialmente mozzarella o queso de cabra- o cocinados al horno. Y, cómo no, frescos o en ensaladas, insuperables.
No podemos olvidar sus extraordinarias elaboraciones artesanales que han obtenido numerosos premios en certámenes culinarios y gastronómicos. Fabrican a mano mermeladas y compotas solo con higos, otras aromatizadas con naranja y jengibre o vino de oporto y cardamomo. También venden sirope de higo o un chutney ligeramente picante.
En forma de pasta, elaboran pan de higo –spanish fig cake– y lo que ellos llaman, salame di ficchi, pasta de higos secos molidos, con forma de barra de salami, a la que añaden también nueces.
Las higueras, en aquel rincón de la lejana Nueva Zelanda, crecen verdes y feraces al cuidado de esta pareja que soñó con cambiar de vida y finalmente lo hizo.
TE MATA FIGS
205 Napier Road
Havelock North (New Zealand)
http://tematafigs.co.nz
Vinagre de higos felices desde Tucumán, Argentina
Desde las regiones del Asia Menor, la higuera se extendió por todo el Mediterráneo. Allí encontró un lugar ideal donde quedarse, pero siglos después inició otro largo viaje. La llegada de los españoles a América supuso también la llegada de estos delicados y humildes árboles a estas nuevas y extensas tierras, desde la costa del Pacífico de Canadá, pasando por la fértil California, hasta las estancias de Chile y Argentina.
Y es en este último país, más concretamente en Tucumán, donde los higos también son felices.
El Terruño es un emprendimiento agrícola familiar de unas cuatro hectáreas, en Timbó Viejo, a 20 km de San Miguel de Tucumán, en las que su propietario, el ingeniero Rodolfo Lescano, un poco a contracorriente, decidió plantar higueras en lugar de cítricos. La casi totalidad son de la variedad Brown Turkey, aunque también tiene unas pocas Dottato y otras, Adriático. La fertilidad del suelo y el sol tucumano hacen el resto. Al fondo asoma el perfil de la pre-cordillera de los Andes.
Como el clima es subtropical, de inviernos secos y veranos lluviosos, el higo seco es imposible de elaborar. Aquí los higos son para su consumo en fresco, para su venta en almíbar o la elaboración de mermeladas o jaleas.
Los higos de El Terruño -que también se venden en fresco, aunque en una pequeña proporción- han encontrado otra posibilidad de comercialización. Casi toda la cosecha, dulce y madura, es fermentada con un método propio para obtener un delicioso vinagre puro de higos. Original, artesanal y 100% natural.
De esta manera, se cosecha, fermenta, añeja -siempre en vidrio, sin tocar madera- y envasa en el mismo lugar. El proceso es un desarrollo propio y el rendimiento aproximado es de unos 30 litros de vinagre por cada 100 kg de higos.
La gran diferencia entre un vinagre de alcohol y uno de frutas, sea de manzanas o higos, es la presencia de potasio, que si en el de manzana llega a 36 mg, en el de higo alcanza los 240 mg. Además, el de higo contiene ácido fólico.
Pero sobre todo, y lo que es más importante, una ensalada con buen aceite de oliva y unas gotas de vinagre de higos pasa de ser una experiencia común a una superior.
Así, esta pequeña empresa argentina pretende satisfacer a gourmets y chefs con un producto diferenciado, natural y artesanal como es el vinagre de higo. Aunque también, de enero a abril, venden higos frescos en bandejas de 2 kg. y cajones de 10 kg. Y además del vinagre puro de higos, elaboran chutney de higos y salsa chimichurri.
Pero no termina aquí la historia, porque, recién, acaba de empezar. El pasado 14 de febrero se inauguró CASAHiGO, una pequeña y deliciosa fábrica-boutique de vinagre en el mismo emprendimiento.
La fábrica-boutique consta de un laboratorio, una sala de envasado y almacenaje del producto terminado, un depósito de herramientas y un baño, todos unidos mediante una galería. Anexa, se halla la sala de fermentación y la cava o lugar de guarda del vinagre.
Enfrente y alrededor, los campos de higueras, donde los higos también son felices.
Higos Felices. El Terruño
Ruta Provincial 318 km 24, 4101 Timbó Viejo – Burruyacú – Tucumán – Argentina
higos.felices@gmail.com
http://www.higosfelices.blogspot.com.ar/
https://www.facebook.com/pages/Higos-Felices/141272582725765
Askada Farm, los higos del mar Egeo
En Kimi, localidad costera de la isla griega de Evia, milenariamente favorecida por un microclima especial gracias a las corrientes y brisas del mar Egeo, se halla Askada Farm.
La producción de higos y su secado al sol, son tradicionales en esta isla. Es una forma de vida transmitida generación a generación. Honrando ese espíritu, Askada Farm se dedica a la producción de un higo seco de alta calidad orgánica y otros productos a base de higos, tales como barras energéticas o mermelada.
El binomio es el de los principios de la agricultura ecológica y la creación de productos de alta calidad. Aquí no hay un uso intensivo de la tierra ni fertilizantes químicos. Además, de esta manera, se favorece la protección y sostenibilidad del medio ambiente.
El higo de Kimi y la “askada”
El higo de Kimi es un producto único y así está reconocido y protegido por la Unión Europea bajo una Denominación de Origen Protegida. Se produce exclusivamente en la prefectura de Kimi, en la isla de Evia, y cuenta con más de 25.000 higueras de la variedad local.
El secado del higo de Kimi es tradicional y único en el mundo. El proceso comienza en los primeros diez días de agosto y termina alrededor de mediados de septiembre. Los higos se recogen a mano cuando están muy maduros, se abren después con cuidado y se colocan en cajas de madera. Después de que hayan sido secados naturalmente al sol, se colocan juntos, como entrelazados, creando lo que los lugareños llaman «askada».
Pero esta «askada» es mucho más que dos higos juntos. Representa una tradición y unos recuerdos de infancia. Hoy día, Askada Farm crea esas mismas «askades», como las hacían la abuela de Sofía y la tía Katina. Estos higos entrelazados representan un encuentro y un abrazo. La recompensa está en la tradición y el sabor.
Productos
Higos secos de Kimi
Sykomelo (Sirope de higo)
Chutney de Higo
Mermelada de Higos secos
Barritas energéticas de higo, con naranja, limón o cacao.
Askada Farm
Kmi, P.O. 58, Evia, 34003, Greece
info@askada.gr
http://askada.gr/intro_en.html
La incansable lucha de los exportadores chilenos de higo por abrir mercados
A tan solo media hora de distancia de Santiago de Chile, se extienden inmensos higuerales. Sin embargo, bajo este aspecto tan idílico, la exportación de higos frescos no deja de ser un negocio marcado por una gran competencia debido al limitado espacio de carga aérea, lo que hace que la exportación de la fruta no sea tan lucrativa como debiera.
La vida útil de los higos es muy corta, ya que el fruto pierde una cantidad sustancial de calidad en apenas siete días después de la recolección. Esto, por supuesto, hace que el envío de Chile a América del Norte o a Europa sea, inevitablemente, aéreo.
Si a ello añadimos el aislamiento geográfico de Chile de estos mercados, significa que hay una competencia constante con otros productos para reservar un espacio propio -y rentable- en los aviones de carga.
“Es muy costoso, en gran parte porque depende de otros productos. Si el salmón tiene buenos precios competimos con el salmón; si las flores tienen buenos precios competimos con las flores”, dijo el productor asociado de Hortofruticola Sudamericana Ltda (HSL) y dueño de la finca María Pinto, Rodrigo Garcés Braun.
El gerente general de HSL, Cristian Muñoz Cariaga, estima que la carga aérea conforma un 60% de los costos totales. “La competencia es brutal. Siempre va a ser lo mismo, porque no hay manera de reducir los costos, y estamos muy lejos de los mercados clave”, dijo.
“Nunca va a ser un producto masivo, no puede serlo. No puede competir con el volumen o cualquier otra cosa. La capacidad de exportación está absolutamente limitada por el transporte”, aseveró Garcés.
Otro inconveniente de la carga aérea es que la fruta se desplaza a temperaturas más altas de lo que sería el ideal, 1°C, y el mayor movimiento hace que los productos delicados sean propensos a sufrir daños.
Un aspecto positivo que Muñoz y Garcés consideran, a pesar de los desafíos de la carga aérea, es la clasificación de “superalimento” que tiene la fruta gracias a sus altos niveles de antioxidantes y fibra, lo que ha disparado su popularidad.
Muñoz dice que la demanda en Reino Unido durante los últimos cuatro años ha aumentado un 20% anual. También se observa un crecimiento en EE.UU. y Canadá en torno al 10% y 15%, respectivamente.
“La tendencia mundial apunta a buscar frutos que ayuden a vivir más tiempo. Algunas frutas son simplemente más saludables que otras y los higos son una de ellas. Higos, arándanos, almendras, nueces, son productos que prolongan tu vida”, indicó.
Otro motivo para mantener el optimismo es el desarrollo de nuevas variedades, principalmente enfocado en los cultivares más productivos y de mayor vida útil.
Tanto Muñoz como Garcés coinciden en que la situación mejorará en un momento dado y destacan que con toda probabilidad hay un “gran futuro” para los higos en el centro agrícola de América del Sur.
Vía: Fresh Fruit Portal
La deliciosa tradición del higo seco pervive por Navidad en el corazón del Mediterráneo
En Calabria los higos secos son una tradición secular. Todos los veranos, en las colinas de Cosentino, se recolectaban los higos que se secaban al sol sobre esteras tejidas con juncos, los cannizzole, en el dialecto local. Era el viejo sol del Mediterráneo quien hacía el resto del trabajo en las largas tardes de agosto y septiembre.
Hoy, una vez secados, son transportados hasta Amantea, ciudad situada en la costa del mar Tirreno -casi en la punta de la “bota” de la península italiana-, en donde son tratados con mimo en el obrador de los Hermanos Marano, de la misma manera que se hacía en 1930, cuando empezó a hacerlo su abuelo.
Son ya tres las generaciones de artesanos del higo seco que han mantenido esta tradición tan mediterránea. Se presentaban en Trecce (Trenzas) y Coroncine (Coronas), unidos los higos secos con una ramita de mirto, en forma de trenza o de corona. Más tarde, los higos se rellenaban de almendras o nueces que, después de cocerse al horno acompañados de cáscara de naranja, se aromatizaban según una antigua receta con canela y laurel.
No solo por la calidad del higo de Cosenza, sino por su capacidad de aunar originalidad y tradición, el higo seco, que en tiempos de posguerra fue uno de los pocos postres que la gente sin recursos podía permitirse, es hoy un producto gourmet que traspasa fronteras.
Además de los tradicionales higos al horno, en trenzas o coronas, y los rellenos de almendra o nueces, la fábrica familiar de los Hermanos Marano elabora deliciosos bombones de higo con diferentes rellenos y coberturas.
Los Paciocchi son higos rellenos de almendra o de nueces recubiertos con chocolate negro extra, chocolate blanco o chocolate con leche. Los Ficule, en lugar del fruto seco, llevan en su interior, diferentes cremas, desde una de café hasta otra de regaliz, pasando por la de limón, ron o castaña, sin olvidar una sorprendente de picante.
También elaboran unos bombones elaborados con pasta de higos, licor -limoncello, ron o brandy- y chocolate, tanto blanco como negro.
Un producto tan tradicional y mediterráneo es presentado, además, en primorosas cestas que recuperan todo el encanto de la artesanía local, hechas a mano y elaboradas con castaño de Aspramonte, para ocasiones especiales y regalos hechos con corazón. Como estos higos de los que ya disfrutaron los antiguos griegos y latinos.
F.lli Marano
Sede e Vendita: Via Garibaldi, 3 -13
87032 Amantea (CS) ITALY
Tel. + 39 0982.41277 – Fax + 39 0982.428926
info@fichimarano.it
Israel investiga para producir un higo de mejor calidad
La actual agricultura requiere una mejora constante, no sólo en la facilidad con la que un producto puede cultivarse y recolectarse, sino también en productividad, en resistencia contra enfermedades y plagas, en sabor, en duración y capacidad de transporte.
Chaim Oren, de OREN a.s.Marketing, y experto asesor del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural israelí en el cultivo de la higuera y producción de higos, está desarrollando este proceso de mejora continua e investigación de nuevas variedades en terrenos ubicados en el valle del Jordán.
“Tenemos cientos de variedades que probamos en cuanto al sabor, el color, la forma y muchos otros factores”, explica Chaim Oren. “Llamamos a todos nuestros agricultores y les pedimos que puntúen las variedades en esos aspectos de cientos de variedades de higueras”.
A partir de entonces, los higos se tienen en observación bajo diferentes condiciones. Todo se analiza, desde cómo se comportan frente a las plagas a cómo resisten diferentes tipos de clima. Después, se utiliza toda esa información para decidir qué variedad se plantará con éxito en los diferentes lugares y climas de Israel.
“En el valle del Jordán, la cantidad de luz del sol es menor que en Tel Aviv, así que se necesita mucho sol para obtener el color adecuado”, explica Chaim Oren.
Junto con las consideraciones regionales, el higo debe encajar en un tamaño específico, normalmente calibres de 24 o 20, para el mercado de exportación, para que sea una inversión que valga la pena. También debe tenerse en consideración la forma en la que el fruto se desprende del árbol, para que la recolección sea lo más fácil posible y reducir así los costes de mano de obra. Finalmente, lo más importante es que el fruto debe tener un excelente sabor.
“Lo primero que hacemos es probar el higo cuando elegimos nuevas variedades, porque estamos hartos de que la fruta sepa a plástico”, explica Chaim Oren.
Texto: Sander Bruins Slot
Vía: Fresh Plaza
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