salud y nutrición

Los higos, un gran aliado para combatir la osteoporosis

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Tanto si los comes frescos como secos, en mermelada o en rodajas en una ensalada, los higos son una forma deliciosa de satisfacer tu gusto por lo dulce sin cargarte de azúcares refinados.

Sin embargo, estas frutas no sólo son buenas para el paladar, sino que, según los expertos, tienen otro beneficio importante en la manga: son una gran opción si quieres mejorar la salud de tus huesos.

«Los higos son una fuente sorprendente de calcio y magnesio, nutrientes que fortalecen los huesos. Una porción de unos cuatro higos proporciona 60 miligramos, o el 6% del valor diario (VD), de calcio», dice Holly Klamer, MS, RDN, una nutricionista dietista de Michigan y autora de My Crohn’s and Colitis Team.

«Además de proporcionar estos nutrientes que fortalecen los huesos, una revisión de 2018 sobre los higos sugiere que los higos pueden inhibir la actividad de los osteoclastos, que rompen el hueso», dice Klamer. Como tal, «los higos pueden ser útiles para tratar o prevenir la osteoporosis», añade Klamer.

Además, un solo higo contiene aproximadamente 161 miligramos de potasio, un mineral esencial para la salud de los huesos. Una revisión de 2015 publicada en la revista Osteoporosis International descubrió que el bicarbonato y el citrato de potasio, ambos presentes en muchas frutas y verduras, reducían la excreción de calcio, que puede debilitar los huesos, y la reabsorción ósea, un proceso biológico que puede debilitar o incluso reducir los huesos.

«Nuestro estudio demuestra que estas sales podrían prevenir la osteoporosis, ya que nuestros resultados mostraron una disminución de la resorción ósea», explicó en un comunicado la doctora Helen Lambert, autora principal del estudio de Osteoporosis International y profesora de nutrición en salud pública de la Universidad de Surrey.

Aunque los higos pueden ser una gran adición a su dieta para combatir la osteoporosis, no es el único beneficio que obtendrá de estas sabrosas frutas. Un solo higo contiene también 1,45 gramos de fibra, que puede mejorar la regularidad digestiva y reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Texto: Sarah Crow
Fuente: Eat This, Not That!
Foto: Anastasiia Balandina/Unsplash

Fabulosos higos: Una fruta antigua y divinamente dulce, un tentempié sano y versátil

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El mundo antiguo tenía un afecto reverencial por los higos. Se celebran tanto en la Biblia como en los textos islámicos. En Egipto, se ofrecían a los dioses, mientras que los griegos consideraban que los higos eran un regalo suyo.

Hoy en día, los científicos considerarían el higo común, Ficus carica, poco menos que un alimento milagroso. Pero si lo que se busca es una golosina saludable y divinamente dulce, no hay nada mejor.

«No va a ser la solución para nada», dice Christopher Gardner, profesor de medicina de la Universidad de Stanford (California). «Pero creo que es un ingrediente estupendo e infravalorado que podría utilizarse de múltiples maneras. Además son un perfecto snack».

Gardner es un científico de la nutrición del Centro de Investigación de la Prevención de Stanford, pero su experiencia con los higos proviene de su afición. Compra higos secos en su mercado local de agricultores y come aproximadamente una libra a la semana.

También tiene una higuera en su jardín, pero prefiere los secos a los frescos. Puede ser difícil encontrar un higo en su punto de maduración, dice. Una vez recogidos, sólo duran de cinco a siete días, aunque la Junta Asesora de Higos de California dice que pueden refrigerarse y conservarse hasta dos semanas.

En cualquier caso, los higos ofrecen muchas cosas buenas. Un higo crudo tiene unas 37 calorías, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Con él se obtiene alrededor del 2,5% de la cantidad diaria recomendada de potasio, además de magnesio (2%), hierro (1%) y calcio (1%). Seis higos secos, según el USDA, aportan unas 125 calorías y mayores cantidades de magnesio (8 por ciento), potasio (7 por ciento), calcio (6 por ciento) y hierro (6 por ciento). Los higos también tienen vitamina K, que puede alterar la eficacia del medicamento anticoagulante warfarina. Los higos secos también contienen fitoquímicos saludables (nutrientes de origen vegetal) y antioxidantes (sustancias químicas que pueden ayudar a prevenir el daño celular).

Los higos son deliciosamente dulces, y hay una razón para ello: mucho azúcar natural. Seis higos secos tienen unos 24 gramos. Esto se compensa con una cantidad razonable de fibra, según Gardner: unos 5 gramos, o más del 17% del valor diario recomendado. Esa fibra ayuda a ralentizar la absorción de azúcar en el torrente sanguíneo. Los higos secos tienen un índice glucémico de 61 y una carga glucémica de 16, lo que los sitúa en la mitad del pelotón en cuanto a cómo afectan a la glucosa en sangre.

Los higos reales se han utilizado en la medicina tradicional como laxante, y la investigación moderna confirma ese efecto. Otros estudios han analizado los higos para una variedad de usos potenciales. Un extracto de higo redujo la presión arterial en ratas. En otro estudio sobre 10 adultos a los que se les dio una bebida con alto contenido de azúcar, los extractos de higo parecían moderar los niveles de glucosa en sangre.

Tales trabajos podrían ser interesantes, dijo Gardner. Pero hay mejores razones para echar mano de los higos.

Los higos, dice, forman parte de la dieta mediterránea, que es saludable para el corazón. Ya sean secos o frescos, considera que los higos son una forma estupenda de incorporar más vegetales a la dieta, a la vez que se eliminan las opciones menos saludables.

Tiene un tarro de higos secos a mano para cuando necesita un poco de azúcar. Así que si en esos momentos tiene la tentación de coger una chocolatina, los higos pueden ser su salvación.

La conclusión de Gardner es que puede disfrutar de los higos por algunas razones prácticas: Son mejores para usted que muchas otras opciones. Y, añade, «están buenísimos».

Texto: Michael Merschel
Fuente: The Columbian

El higo es el tentempié perfecto para antes y después de entrenar

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Texto: Carlos Jiménez
Fuente: Runner’s World

El higo es dulce, de piel suave, pulpa melosa y con los toques crujientes de sus semillas, pero, es tan poco valorada y a la vez tan desconocida, que se ha ganado la mala fama de ser una fruta que engorda por su alto contenido en calorías. Pero no es así, porque como afirma Nuria Fernández, nutricionista de Metropolitan Iradier: “El valor nutricional de 100 gr de higos frescos tienen 65kcal de los cuales: 1,2gr son proteínas, 16g. son hidratos de carbono, 2,5g fibra y 23mg potasio”.

“Alimento de atletas por excelencia”, así lo definía ya el filósofo griego Platón. Y es que los deportistas de la antigua Grecia durante las competiciones de los Juegos Olímpicos ya introdujeron dentro de sus estrictas dietas este exquisito manjar, pero deshidratados. Ya que como cuenta Nuria Fernández, en los higos secos “los valores nutritivos, incrementan debido a la pérdida de agua, que pasa del 80% en los frescos, al 30% o menos en los secos. Aumenta el contenido en fibra y potasio. Además, aportan magnesio, calcio, fósforo, yodo, zinc, sodio y vitaminas (A, B, C, D y E)”.

“El alto aporte energético de los higos secos los hace una fruta muy recomendable para runners. Un suplemento de azúcar, fibra y minerales perfecto para la recuperación tras los entrenamientos”, cuenta la nutricionista. “Además, aportan hasta cuatro veces más contenido energético que los frescos, por lo que puede ser más beneficioso para los corredores especialmente cuando implique largas distancias o esfuerzos”.

Además, por su composición, los higos atesoran muchas propiedades beneficiosas para la salud los corredores. “El consumo de higos en deportistas es muy recordable puesto que tienen un elevado contenido en potasio, que contribuye a la recuperación muscular, así como a fortalecer los huesos”, afirma la experta en nutrición.

El aperitivo perfecto
Para los corredores, comer 3 higos al día, como recomienda la nutricionista Nuria Fernández, conseguirá beneficiarse de las altas propiedades que aporta esta fruta. “Por la mañana pueden ser un gran desayuno ya que aportan energía y ayudan a combatir el cansancio, por lo tanto, es un buen tentempié pre-entreno”, afirma. “También pueden ser un gran aliado después de entrenar por su aporte energético y su elevado contenido en potasio, que contribuye a la recuperación muscular, así como a fortalecer los huesos”.

Poder saciante
A pesar de su alto contenido en azúcar, tiene un efecto saciante en aquellos momentos en los que los niveles de glucosa están al máximo. Además, es una fruta perfecta, igual que el plátano, para añadir a la dieta cuando tu objetivo es bajar de peso gracias a sus pocas calorías. “Ayudan a controlar el peso puesto que tienen un efecto saciante con pocas calorías y no contiene un aporte excesivo de azúcar, el cual es además beneficioso para la salud y buen substituto de otros dulces”, declara la nutricionista Nuria Fernández.

Efecto laxante
Los higos, tanto frescos como secos, incluso las brevas, que son el fruto de la higuera que maduran en primavera y se recogen en los primeros meses de verano, aunque no tengan altos niveles de proteínas, cada 100 gramos de higos contienen 2,5 gramos de fibra que favorece el tránsito intestinal. Por lo que es una fruta perfecta para aquellos deportistas que sufren de estreñimiento y una forma fácil de ir al baño antes de una carrera.

Combate las enfermedades del corazón
Gracias a la vitamina A, Omega 3 y 6, el higo se convierte en una fruta que ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (como es el caso de la hipertensión arterial, riesgo de ataque cardíaco o problemas coronarios…), así como también la presión arterial y a controlar los niveles de colesterol por su alto contenido en potasio.

Fuente de energía
Las frutas que contienen azúcar natural se convierten en una auténtica fuente de energía y mejoran el estado de ánimo. Por lo que el higo podría ser el aliado perfecto para comer antes de una prueba y conseguir cruzar la línea de meta con una gran sonrisa.

Los higos podrían ayudar a controlar la diabetes

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El higo es una fruta de bajo índice glucémico, lo que significa que su azúcar se libera gradualmente al torrente sanguíneo, lo que ayuda a equilibrar la insulina, siendo además fuente de fibras solubles, que reducen el índice glucémico de otros alimentos ingeridos en la misma comida.

 Hay que recordar que la presencia de antioxidantes en los alimentos, y el higo es un buen ejemplo de elo, actúa tanto en la prevención del desarrollo de la diabetes como en la dieta de quienes padecen la enfermedad, ayudando a controlar la glucosa en sangre.

Se trata de una fruta que se adapta a diferentes climas y se planta en varios países, y entre sus principales características destaca su poder antioxidante, a través de flavonoides, como la quercetina y la catequina, y también los ácidos fenólicos, como el ácido gálico. Pero no solo eso, sino que los higos siguen siendo una fuente de vitaminas A, B1, B2, K, E, además de los minerales calcio, hierro, fósforo y potasio.

Las versiones en almíbar o glaseadas tienen una gran cantidad de azúcar, lo que las categoriza como dulces o golosinas, y deben consumirse con mucha moderación y deben evitarse en personas obesas, diabéticas y con síndrome metabólico. Por otra parte, la versión deshidratada y sin azúcar tiene su concentración calórica  en 249 kcal / 100 g, y su índice glucémico en 61, incrementados por el proceso de deshidratación. 

Además, puede incluirse de forma fácil en un hábito de alimentación saludable, con la ventaja de un fácil almacenamiento y transporte. El higo es un fruto tan antiguo que fue descrito en la Santa Biblia, cuando dice que Adán se vistió de hojas de higuera, cuando se dio cuenta de que estaba desnudo.

Destaca el hecho de que no es difícil incluirla en la dieta, ya que su cosecha se extiende de enero a abril, encontrándose fácilmente en ferias y supermercados por un precio asequible. Entre los beneficios que se encuentran en esta fruta destacan:

Ayuda con la pérdida de peso

Por ser una fruta baja en calorías, unas 70 kcal en 100 gramos, de bajo índice glucémico y fuente de compuestos bioactivos (con actividad antioxidante y antiinflamatoria) en la pulpa y piel, es una gran opción tanto para postre como para snacks, lo que se debe a que las fibras presentes en el alimento garantizan la saciedad por más tiempo y evitan el deseo de alimentos muy calóricos.

Protege el corazón

La inclusión de higos en la dieta puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares debido a la presencia de fibras solubles. Reducen la absorción de grasas y ayudan a eliminar el LDL o colesterol “malo” del torrente sanguíneo.

Controla la presión arterial

Esta fruta tiene acción diurética gracias a la alta concentración de potasio y la baja concentración de sodio, lo que ayuda en el control de los niveles de presión arterial. 

Ayuda a reducir el riesgo de cáncer

El alto nivel de antioxidantes flavonoides luteolina tiene una acción antiinflamatoria, es decir, ayuda a combatir los radicales libres, pudiendo prevenir los tumores. La presencia de fibras solubles también tiene impactos positivos en la microbiota, reduciendo el riesgo de cáncer de intestino y ayudando en el tratamiento del cáncer de piel. Es necesario recordar que cuanto más púrpura es la fruta, mayor es la concentración de estos antioxidantes.

Ayuda en el estreñimiento

Las semillas de la pulpa del higo tienen una acción diurética y laxante, que ayudan en el buen funcionamiento del intestino y eliminan las toxinas del organismo. Aunque es necesario recordar que la ingesta adecuada de agua también es muy importante.

Previene el envejecimiento prematuro de la piel

Los higos son ricos en nutrientes importantes, como la vitaminas C y el complejo B, así como en minerales esenciales para mantener la salud de la piel. Esta fruta también contiene carotenoides y polifenoles con efectos protectores contra el envejecimiento prematuro.

Mantiene la salud de los huesos

La vitamina K actúa sobre el metabolismo de la osteocalcina, un componente óseo importante que contribuye a la prevención de fracturas.

Fuente: Infodiabético

Póngale un toque de higo: Frescos o secos, los higos son un delicioso complemento para las comidas

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Hay cientos de variedades. Los más populares en Estados Unidos son el Black Mission, el Calimyrna, el Brown Turkey y el Kadota.

Esta fruta ancestral, que se remonta a más de 4.500 años en Asia occidental, es un símbolo importante en muchas historias del mundo, como la de los antiguos griegos y romanos, y en religiones como el cristianismo, el budismo y el islam.

Representa la fertilidad, la paz y la prosperidad y puede hacer que cualquier plato sea especial.

Su color varía entre tonos blancos, amarillos/verdes y rojos, y púrpuras/negros, y su carne es dulce, con semillas y suave.

Una ración de higos frescos (1/2 taza) o secos (1/4 de taza) contiene el 14% del valor diario de fibra dietética y el 6% del mineral potasio, útil para controlar la presión arterial.

Los higos frescos y secos contienen importantes compuestos fitoquímicos, como la quercetina y la epicatequina, que tienen potenciales beneficios para la salud. Según un estudio publicado en Food Research International, las variedades más oscuras tienen mayores cantidades, al igual que la fruta madura. La quercetina se ha asociado a la protección cardiovascular.

Los higos frescos son bastante perecederos, por lo que hay que pensar en comerlos poco después de comprarlos.

Elija higos frescos de color intenso, firmes, gordos y de olor dulce. Seleccione higos secos que estén algo blandos, sin moho y que tengan una fragancia agradable. Refrigere los higos frescos hasta dos días, y conserve los higos secos en un lugar fresco y oscuro, o refrigérelos.

Los higos frescos están en temporada desde junio hasta septiembre.

Puede comerlos tal cual, añadir higos picados a la avena, cortarlos en ensaladas, asarlos y añadirlos a la pizza, a los pilafs y a los postres, o rellenarlos con un fruto seco y un queso blando como aperitivo.

Texto: Lori Zanteson
Fuente: Chicago Sun Times
Foto: Alexandra Kareva/Unsplash

Cómo conservar los higos frescos en casa para que aguanten varios días sin estropearse

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Texto: Liliana Fuchs
Fuente: Directo al Paladar
Foto: Rezel Apacionado

Los higos y las brevas son de las pocas frutas que todavía siguen más fieles a su temporada tradicional, debido, en gran medida, a la dificultad de lograr un almacenamiento poscosecha satisfactorio. Son frutos extremadamente delicados que exigen una manipulación cuidadosa para no echarlos a perder, y eso implica consumirlos pronto. Sin embargo, podemos aplicar algunos trucos para alargar su conservación en casa antes de que se estropeen.

Un higo fresco en buen estado puede permanecer a temperatura ambiente, en un lugar fresco, aireado y lejos de la luz solar, durante uno o dos días sin perder calidad. Pero si hace demasiado calor o no vamos a consumirlo rápidamente, lo mejor es recurrir al frío de la nevera, y cuanto antes mejor. Ahora bien, hay que tener en cuenta algunas claves para que no se echen a perder.

Porqué se estropean tan rápidamente
Los higos y las brevas son frutas tan peculiares y diferentes a otras más comunes, como la manzana, por su propia naturaleza. Gastronómicamente las clasificamos como frutas, pero realmente son infrutescencias, una especie de base floral hinchada que envuelve las flores, que son las diminutas semillas del interior. El higo, por tanto, es una estructura llamada sicono, con una apertura en su base por la que se produce la polinización.

Su piel es fina y apenas protege la pulpa, carnosa, con una textura también única, como una especie de tejido de membranas. Al madurar y volverse comestible, el higo se hincha cada vez más, la carne se torna blanda y jugosa, y la piel se abre en grietas cada vez de mayor tamaño.

Como todas las frutas, cuanto más maduro se recolecta el higo, más tierno, jugoso, aromático y dulce será, pero también más frágil. Su piel tan fina y su alto contenido en agua, más del 80%, acentúan aún más su carácter delicado, muy sensible a cualquier golpe o daño físico.

Los seres humanos no somos los únicos que esperamos con emoción la temporada del higo fresco; insectos y aves de todo tipo acuden a las higueras cuando más aprieta el calor para beneficiarse de los nutritivos frutos. Los ejemplares picados o con visitantes dificultarán todavía más su conservación en casa.

Disfrutar los higos en casa supone todo un reto que nos devuelve un poco a la realidad de las complejas vicisitudes de la vida campestre.

Cómo conservarlos correctamente en casa
El primer punto importante para alargar al máximo la conservación de los higos es adquirirlos en su punto óptimo y en las mejores condiciones posibles. Si los vamos a comprar, hay que procurar que sean muy frescos -comprobando la fecha de recolección y/o envasado-, bien almacenados en el comercio y daños visibles.

Deberán estar ya maduros, puesto que no madurarán más una vez recolectados, ligeramente blandos pero no en exceso, con la piel ligeramente abierta y conservando, a ser posible, parte del pedúnculo. Conviene revisar el envase con detalle también por abajo, para comprobar que no hay acumulación de agua o jugos, y que los higos no están dañados con golpes o moho.

Si tenemos la oportunidad de recolectarlos nosotros mismos, las recomendaciones son las mismas. Hay que superar la tentación de coger los higos demasiado pronto -repetimos: no van a madurar más fuera del árbol-, buscando siempre esas características marcas en la piel como indicativo, escogiendo mejor las que aún sean muy pequeñas. Podemos tocarlos suavemente para comprobar la textura antes de cortarlos o arrancarlos, siempre con mucho cuidado.

Puede que salga algún pequeño insecto, molesto por la interrupción; no pasa absolutamente nada si el higo está en buenas condiciones. Cuidado con el líquido lechoso que a veces se desprende de la rama, puede irritar la piel. Lo mejor es limpiarlo con papel de cocina.

Como ocurre con las bayas o las cerezas, se debe evitar todo contacto con el agua, pues la humedad solo aceleraría el deterioro. Los higos se lavan solo en el momento en el que se van a utilizar o consumir, nunca antes. Lo que sí necesitan es frío; hay que guardarlos en la nevera. ¿Cómo hacerlo?

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Huevera de cartón
Las clásicas hueveras de cartón reciclado que tantas manualidades han inspirado a niños -y no tan niños- pueden tener otra nueva vida. El material poroso y suave, junto con las formas de las cavidades para los huevos, son ideales para albergar los higos.

Tan solo hay que colocar un fruto por hueco, con la punta hacia arriba, y cerrarla con su tapa solo en el caso de que no toque los higos. Hay que comprobar que la huevera está limpia, sin restos de huevo roto o plumas, y colocarla en la parte menos fría de la nevera, pero lejos de la puerta, para no producir constantes choques térmicos al abrirla.

Papel de cocina y recipiente hermético
Este sistema es más apropiado si hemos adquirido una buena cantidad de frutos o no tenemos hueveras a mano. Seleccionaremos un recipiente estilo táper, de vidrio o plástico de calidad, de paredes no muy bajas y con el tamaño adecuado para albergar todos los higos sin apretujarlos entre sí.

Hay que forrar el fondo del recipiente con dos capas de papel de cocina, llenando todo el espacio. Después se colocan encima los higos, con la punta hacia arriba, sin amontonarlos y dejando cierto espacio entre ellos, para que respiren. A continuación se cubren con otras dos o tres capas de papel, remetiendo los bordes en las paredes el recipiente, siempre sin aplastarlos.

Se puede guardar así en la nevera o tapar con la tapadera del recipiente, si la tuviera y si no ejerce presión sobre los higos. Es preferible colocarlo en la zona menos fría del frigorífico, y lejos de alimentos que puedan emitir olores fuertes.

Dependiendo del nivel de maduración de los frutos, podremos conservarlos hasta más de una semana en perfecto estado. Aún así, es aconsejable ir consumiéndolos poco a poco, priorizando siempre los más maduros o con algún pequeño desperfecto. Si hemos optado por el método del papel, conviene cambiarlo cuando se perciba humedad.

Fruta deshidratada, alternativa saludable a los dulces ultraprocesados

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Alternativa sana como snack, su consumo se ha puesto de moda durante el confinamiento

higos secos

Los dátiles, los higos secos y las uvas pasas son las frutas secas más antiguas que se conocen

El consumo de frutas deshidratada está de moda. Su uso se ha extendido especialmente durante el confinamiento, ya no sólo se consumen puntualmente como topping de ensaladas, sino que muchas personas las usan como snack deportivo o como sustituto de la fruta fresca.

Junto a los frutos secos, la fruta deshidratada tiene grandes beneficios para la salud gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias o a su alto contenido en fibra y fenoles, entre otros, que previene de enfermedades cardiovasculares, enfermedades crónicas o cáncer. Todas estas bondades, además de su capacidad saciante, convierten este producto en una alternativa sana como tentempié frente a los dulces ultraprocesados cuya ingesta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), está relacionada con un impacto negativo sobre el peso y la salud, debido a su alto nivel de azúcares simples y su baja densidad nutricional.

Los azúcares que encontramos en las frutas deshidratadas están en ellas de manera natural y tienen vitaminas, minerales o fibra. En cambio, si nos fijamos en los dulces ultra procesados su azúcar es añadido, lo que no tiene ningún nutriente de interés y aporta “calorías vacías” que inyectan glucosa al torrente sanguíneo elevando el riesgo de sufrir enfermedades como la obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.

La deshidratación viene realizándose desde tiempos antiguos con el fin de conservar los productos. Tradicionalmente este proceso se basaba en dejar la fruta fresca en secaderos al sol. Aunque es una práctica que aún se realiza en algunas regiones españolas, lo habitual es que el proceso se realice mediante túneles de aire caliente para controlar la humedad y disminuir el riesgo de contaminación durante el secado.

Malen Dobarro, responsable de I+D+i de Calconut, empresa líder en el sector de los frutos secos y fruta deshidratada como orejones de albaricoque, higos secos o uvas pasas, destaca que “en el proceso de secado se evapora el agua exterior de la fruta y el interior migra por capilaridad hacia el exterior, alargando la vida útil del alimento, reduciendo su tamaño y peso”. Si bien todas las frutas pueden someterse a este proceso, según Dobarro “el albaricoque, la uva o el higo quedan muy bien, en comparación con otras más fibrosas como las naranjas o las mandarinas”.

Mitos y realidades en torno a las frutas deshidratadas

Las frutas deshidratadas tienen menos calidad que las naturales”: esta creencia es falsa, ya que numerosos estudios científicos han demostrado que la calidad no se pierde al deshidratar la fruta.

“Se conservan mejor que las naturales”: al contrario que la fruta en su estado natural, la deshidratada aguanta hasta varios meses en condiciones óptimas de almacenamiento gracias a su ausencia de agua.

La fruta deshidratada engorda más”: la deshidratación se hace eliminando parte del agua de la fruta, por lo que las calorías de cada pieza de fruta no se alteran, concluyendo que esta acusación es falsa. Lo que puede llevar a esta confusión es que el mismo peso de fruta deshidratada que de fruta en su estado natural tiene más calorías porque son muchas más piezas de fruta las que se necesitan para hacer una equivalencia en peso. Por ello, se recomienda consumir la misma cantidad de fruta desecada que la que se debe tomar en su versión fresca.

No son buenas para los niños”: esta idea es falsa ya que los azúcares presentes en las frutas deshidratadas son azúcares naturales y aportan muchos nutrientes.

Las frutas deshidratadas tienen un bajo índice glucémico”: verdadero. Según la INC (International Nut & Dried Fruit Council), su bajo índice glucémico hace que sean una excelente opción dulce para los diabéticos, ya que mejoran el control de la glucosa en sangre y ayuda a reducir el riesgo de desarrollo de diabetes tipo 2.

Fuente: Diario Alicante

 

Descubre 10 grandes beneficios del higo que probablemente desconocías

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Texto: Carolina Betancourth
Fuente: Mejor con Salud

higos saludables

Los higos tienen grandes propiedades medicinales; además, poseen un alto valor nutricional y se pueden consumir de diferentes maneras

El higo es una de las frutas más ricas en nutrientes y una de las que más proporciona beneficios para la salud. Sus componentes hacen de este fruto un alimento apropiado para incluir en la dieta, con el fin de aprovechar sus virtudes curativas. Un estudio de la Universidad de Cuenca, Ecuador, le adjudica varias propiedades curativas al higo.

¿Quieres más razones para consumir regularmente esta fruta? Continúa leyendo y averiguarás por qué el higo, no solo es muy nutritivo, sino que también puede ayudar a bajar de peso.

El higo y sus valores nutricionales
El higo destaca sobre todo por su aporte de fibra, componente necesario para mantener la buena digestión y la salud cardíaca.

No obstante, también contiene una cantidad importante de antioxidantes que ayudan a frenar la acción de los radicales libres. Estos contribuyen a prevenir el envejecimiento prematuro y diferentes enfermedades. El potencial antioxidante y del higo se corrobora en un estudio de la Universidad Católica de Los Ángeles Chimbote.

Por otro lado, el higo también tiene un alto contenido de:
Polifenoles.
Hierro.
Potasio.
Calcio.
Vitamina C.
Proteínas.

Además es un alimento muy nutritivo y tiene un bajo nivel de calorías.

Ayuda a reducir la presión arterial alta
Los higos están recomendados para controlar los niveles de presión arterial alta. También ayudan a reducir el riesgo cardiovascular gracias a su alto contenido de potasio.

El consumo excesivo de sal es una de las principales causas de presión arterial alta. En este sentido, los higos pueden ayudar a crear un equilibrio para evitar que esta se incremente.

También para reducir el riesgo cardiovascular, debido a su alto contenido de potasio. Sin embargo, no se encontró evidencia científica que respalde esta creencia.

Ayuda a combatir la obesidad
Una de las ventajas del higo es que ayuda a reemplazar los postres y los antojos sin hacer demasiado esfuerzo. Esto se logra gracias a que contiene azúcares naturales que permiten calmar el deseo de dulce. Los azúcares que aporta el higo, glucosa, fructosa y sacarosa, no son azúcares añadidos y por tanto no perjudican la salud.

Además, contiene fibra; esta facilita el proceso de digestión y contribuye a la pérdida de peso. Una disertación académica de la Universidad Tecnológica de Chile ICANAP corrobora que el higo es una comida saciadora y que es conveniente incluirla como postre, pero no la recomienda en el desayuno para bajar de peso.

Incrementa los niveles de energía
Las frutas que contienen azúcares naturales ayudan a incrementar los niveles de energía y mejoran el estado de ánimo. Los higos son una buena fuente de azúcares naturales.

Comer algunos higos cada mañana, frescos o secos, es una manera de combatir el cansancio. Pueden dar ese impulso para empezar el día de la mejor manera posible.

En una entrevista, el doctor Francisco Pérez Jiménez, doctor en Medicina y catedrático de la Universidad de Córdoba, además de jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Reina Sofía y director científico del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba, avaló las propiedades del higo como alimento energético.

Podría ayudar a prevenir el cáncer
El alto contenido de antioxidantes, vitaminas y minerales del higo son contribuyen a tener buena salud. Estos nutrientes lo convierten en un alimento capaz de combatir la acción de los radicales libres y prevenir el cáncer.

De acuerdo con algunas investigaciones, el consumo de higos podría ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer de mama y de colon. Su consumo podría reducir la proliferación de células cancerígenas. Un documento monográfico de la Universidad Nacional de Cajamarca indica que el higo contiene una sustancia llamada Baenzaldehyde, la cual, aparentemente, actúa como anticancerígeno.

Reduce el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares
Los higos contienen cantidades importantes de omega 3 y 6 que, junto con el potasio, permiten combatir diferentes problemas de salud relacionados con el sistema cardiovascular. Por ejemplo, en los casos de hipertensión arterial, riesgo de ataque cardíaco o problemas coronarios, entre otros.

Un documento académico de la Escuela Superior Politécnica del Chimborazo señala que el higo contribuye al fortalecimiento cardiovascular, pero no señala, ni evidencia cuál es el grado de eficacia del mismo.

Los higos también contienen cantidades importantes de fibras solubles que se absorben con facilidad en el organismo. La más importante es la pectina, que contribuye a reducir los niveles de colesterol malo (LDL)  en la sangre. Un documento académico de la Universitat de les Isllas Ballears señala que el alto contenido de fibra del higo contribuye a reducir los niveles de colesterol, de manera indirecta.

Protege contra la degeneración macular
El consumo regular de higos previene la degeneración macular. Es, por lo tanto, una forma placentera de prevenir este trastorno que afecta a los ojos. Un documento académico de la Universidad de Santiago de Compostela indica que el consumo de carotenoides se asocia con una disminución en el riesgo de degeneración macular.

Comer de 2 a 3 porciones de higos al día puede ayudar a reducir y combatir este problema, que afecta especialmente a los adultos mayores de 60 años.

Ayuda a prevenir la diabetes
Es cierto que el higo es un alimento que contiene azúcares naturales. No obstante, las personas que lo consumen con regularidad tienden a presentar niveles de azúcar en la sangre más controlados, en comparación con quienes no lo consumen.

En general, este fruto, junto con sus hojas, reduce la necesidad de insulina. Sin embargo, las personas diabéticas deben consultar con el médico antes de incluir el higo dentro de su dieta. Una investigación presentada en la Reunión Nacional de Investigación en Recursos Bióticos de Zonas Aridas avala las propiedades del higo para la prevención de la diabetes.

Actúa como un laxante natural
Como ocurre con otras frutas, el higo promueve la buena digestión. Esto se debe a su contenido de fibra y su suave efecto laxante. En este sentido, es un alimento muy efectivo para prevenir el estreñimiento. Un artículo publicado por la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela, corrobora la propiedad laxante del higo.

Además, las semillas de higo promueven la eliminación de toxinas acumuladas en el cuerpo. Un documento académico de la Universidad Garcilazo de la Vega señala que este fruto tiene propiedades diuréticas.

Previene la anemia
Los higos se han popularizado como un buen alimento para prevenir y reducir la anemia. Hay quienes afirman que el color profundo del fruto se debe en gran parte a su alto contenido de hierro, componente esencial en el tratamiento de esa enfermedad. Sin embargo, no se encontraron investigaciones científicas que avalen el efecto de los higos sobre la prevención de la anemia.

Las personas con anemia deben seguir la dieta que indique su médico tratante y evitar introducir alimentos nuevos, sin contar con el consejo de un profesional.

Reduce la inflamación
Por último, el higo también tiene propiedades antiinflamatorias y ayuda a reducir dolores en diferentes zonas del cuerpo. Así mismo, podría ayudar a tratar las úlceras estomacales.

Un estudio de la Universidad de Messina, Italia, reconoce propiedades antiinflamatorias en el higo, aunque no menciona posibles efectos positivos sobre las úlceras.

Muchos piensan que el efecto antiinflamatorio es muy visible en la piel. Recomiendan aplicar el higo fresco sobre la zona afectada para reducir inflamaciones cutáneas de manera sencilla y natural. No hay evidencias científicas que lo confirmen.

El higo es un fruto de excelente sabor, que aporta nutrientes y tiene efectos medicinales sobre varias afecciones. De todos modos, si sufres de alguna enfermedad, no olvides consultar con el médico antes de introducirlo en tu dieta o incrementar significativamente su consumo.

Ilustración: J.C. Florentino

El interés por los higos secos, conocidos por fortalecer el sistema inmunológico, ha aumentado en las últimas semanas

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El interés por el higo seco, conocido por el fortalecimiento de su sistema inmunológico y que es uno de los alimentos más beneficiosos después de la leche materna, ha aumentado aún más después del caso del coronavirus. Cada vez es más habitual el número de personas que lo consumen para ayudar a evitar las infecciones de gripe, ya que el higo seco, que muchas personas comenzaron a consumir con el consejo de un médico, aumenta la resistencia del cuerpo y fortalece el sistema inmunológico.

La gente ha empezado a prestar más atención a la importancia de la lucha contra los virus y la nutrición natural. Además del sabor del paladar, el higo seco ayuda a proteger nuestro cuerpo contra los virus como un escudo El principal método de protección contra los virus es que nuestro sistema inmunológico sea fuerte.

Beneficios de los higos secos
A medida que la ciencia médica se desarrolla, el valor de los higos secos y el aceite de oliva cada vez es más valorado. Por lo que se refiere al higo seco, debido a las fibras, vitaminas, minerales y antioxidantes que contiene, es un protector natural de nuestro cuerpo. Además de ser una fuente de potasio, también contiene muchas vitaminas B2, B3, B6 y K, creando un mecanismo de defensa natural contra muchas enfermedades en nuestro organismo.

Mucha gente incluso usa la expresión «el alimento más útil después de la leche materna» al describir los higos secos. En estos días en los que se habla mucho de los virus, los que se consumen higos secos, ahora aumentan su consumo, como una forma más, sencilla, rica y natural, de ofrecer una lucha más efectiva contra el virus.

Fuente: Turk Food Recipes

Higos: símbolo de la fertilidad y el amor en la antigua Grecia

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Cuando llega el invierno la tendencia natural nos lleva a consumir más frutos secos para combatir el frío, ya que nutricionalmente los frutos secos son ricos en vitaminas. Entre ellos se encuentran los higos, que esconden innumerables beneficios.

Pérdida de peso
Debido a que los higos son una buena fuente de fibra, las investigaciones han demostrado que las dietas altas en fibra tienen un impacto positivo en la salud de una persona. La fibra debe ser una parte integral de nuestra dieta diaria. La fibra no sólo es buena para nuestro sistema digestivo, sino que también es capaz de reducir el riesgo de cáncer y diabetes. Los nutrientes ricos en fibra nos ayudan a perder peso, por lo que los higos pueden ayudar con la pérdida de peso, siempre consumido en un régimen de alimentación ajustado y controlado en calorías.

Salud reproductiva
Según los antiguos griegos, los higos se consideraban un fruto sagrado y también se consideraban un símbolo de fertilidad y amor. Algo similar ocurre en la antigua India, cuando los higos se mezclaban con leche. También ayudan a mejorar la salud reproductiva, debido a que contienen minerales como el zinc, el magnesio y el hierro. Además, los estudios también han demostrado que, dado que los higos secos son una fuente importante de fibra, ayudan a prevenir los desequilibrios hormonales.

Salud del corazón
Las investigaciones demuestran que las partículas de grasa circulan en la sangre y son una de las principales causas de las enfermedades cardíacas. Los higos secos tienen propiedades reductoras de la presión arterial alta, gracias al alto contenido de antioxidantes, lo que puede conducir a la obstrucción de las arterias.

Unos huesos más saludables
Los higos secos son una buena fuente de calcio. Se necesitan aproximadamente 1000 miligramos de calcio al día para satisfacer las necesidades diarias del cuerpo humano. Por lo tanto, es importante incluir los higos junto con otras fuentes de calcio en la dieta.

Ayuda a nivelar el azúcar en la sangre
Los altos niveles de potasio en los higos ayudan a equilibrar los niveles de azúcar en la sangre. Se recomienda a los pacientes con diabetes que lleven una dieta rica en potasio.

Texto: Raana Kanwal
Fuente: Global Village Space
Ilustración: J.C.Florentino