cultivo y técnicas

La corta y complicada vida de una avispa de higuera

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Texto: Klaus Esterluss
Fuente: Deutsche Welle

Cuando la Madre Naturaleza concibió la higuera, parece haberse preguntado:”¿Por qué elegir la opción fácil?” La planta se basa en un proceso de polinización extremadamente complejo -y algo macabro- para dar sus frutos.

La vida de una avispa de higuera está fijada de antemano. Su destino final es el centro de una fruta. Empecemos en el momento exacto en que una avispa hembra de higuera se sube a un higo, ella no tiene que cavar; la naturaleza le ha dejado un pequeño agujero. Aun así las espinas cortas en su cabeza le facilitan el paso a través del fruto inmaduro. Pero, con todo, el espacio es escaso.

En el camino, el insecto, de sólo 2 a 3 milímetros de tamaño, perderá sus alas, y grandes segmentos de sus antenas y patas. De este modo, su destino está sellado: la avispa nunca volverá a aparecer. No necesita hacerlo. Lleva el polen del higo en el que nació para polinizar el higo en el que perecerá.

Para entender por qué la avispa tiene que subir al interior hay que saber que el higo no es como otros tipos de fruta. A diferencia de una manzana, por ejemplo, no se desarrolla a partir de una flor. Es más como una colección de flores pequeñas en forma de pera. En otras palabras, lo que comemos son las flores, que en el caso del higo no están fuera sino dentro del fruto.

A medida que el higo se desarrolla, los huevos maduran para convertirse en larvas que se convierten en avispas. El primer acto oficial para los especímenes machos es aparearse con una hembra. Después, los machos cavan un túnel fuera del higo. La madre naturaleza tiene poco más que esperar para ellos. Los machos en la mayoría de las especies nacen sin alas y no viven por mucho tiempo una vez que han escapado del fruto.

Las hembras siguen a sus compañeros masculinos fuera de los túneles, recolectando polen en el camino, antes de volar a otra higuera cercana. Allí la hembra encontrará un nuevo higo con un pequeño agujero. Se arrastrará dentro y perderá sus alas, antenas y piernas. El viaje comienza de nuevo.

¿Estamos comiendo una avispa cuando morderemos un higo?
Cualquiera que alguna vez haya comido un higo, sabrá el crujido que viene de morder la fruta. ¿Significa eso que estamos masticando avispas muertas? Afortunadamente no. Las partes crujientes que quedan atrapadas en nuestros dientes en realidad son sólo semillas. Una enzima llamada ficaína descompone completamente cualquier avispa ahí dentro.

Además, hemos cultivado higos desde hace miles de años. Durante ese tiempo, los humanos han desarrollado especies de higos que se polinizan a sí mismos, por lo que no se requieren avispas.

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Los higos de Sudáfrica, hacia el camino del éxito

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La empresa sudafricana dedicada  a la obtención de nuevas variedades de fruta, re: inc innovation, apuesta por una serie de nuevas variedades de higos ya preparadas para la comercialización

sudafrica higos

La empresa re: inc innovation estaba decidida a poner los higos sudafricanos en el mapa. Fiel a su palabra, ha anunciado que dos nuevas variedades están listas para la comercialización. Estas variedades ya han sido muestreadas por los principales supermercados del Reino Unido y han recibido revisiones favorables, lo que indica su idoneidad para la venta.

Keith Wilson, responsable de productos exóticos en re: inc la innovation, utilizó el mejor parentesco proveniente del Mediterráneo en su programa de crianza. La selección comenzó en 1998 a partir de variedades importadas en los años 60 y 70 para su evaluación bajo condiciones sudafricanas.

“Además de estas nuevas selecciones de nuestro programa de mejoramiento, ahora hay otras seis variedades que están siendo evaluadas en la segunda fase”, dijo Wilson.

Antes de la siembra de variedades comerciales en 2003 para el mercado fresco, la industria sudafricana de higos, que anteriormente se basaba en la producción para el secado y la confitura, había disminuido desde unos 400.000 árboles en la década de 1940, a menos de 30 hectáreas a principios de la década de 2000.

Al mismo tiempo, el aumento de la migración de los países del sur de Europa a las naciones del norte, como el Reino Unido y Alemania, provocó una nueva demanda de frutas exóticas que hasta hace poco tiempo no aparecían con fuerza en las estanterías de los comercios minoristas. Los higos son una de esas frutas y pueden crear nuevas oportunidades para los cultivadores sudafricanos.

La empresa re: inc innovation posee un programa integral de cultivo de higos que es uno de los pocos en el mundo, y está en proceso de ofrecer a los cultivadores sudafricanos e internacionales una gama de nuevas variedades que, con suerte, revolucionarán la producción de higos a nivel mundial.

Para los cultivadores sudafricanos, esto significaría que podrían entrar en una categoría de alto valor que, debido a la creciente demanda, aseguraría un negocio de exportación de fruta sostenible a largo plazo.

Riaan van Wyk, director de re: inc innovation, dijo que las nuevas variedades podrían significar que Sudáfrica podría suministrar a los clientes líderes durante un período de seis meses del año en el futuro. “Estamos viendo variedades de higos que tienen todas las cualidades necesarias para comer y conservar, pero que son más tempranas y tardías que las producidas ahora entre febrero y finales de marzo”.

“Con sólo el 2% de la producción mundial de higos que se produce actualmente en el Hemisferio Sur, es evidente que hay grandes oportunidades para Sudáfrica”, según Van Wyk. “Aparte de la demanda prevista en el Reino Unido y Europa, hay que recordar también que ya existe un consumo significativo en países como Japón, Corea del Sur, Taiwán y China”.

Wilson dice que el programa de mejora de re: inc innovation comenzó en 2010, con las primeras selecciones evaluadas durante 2014.

“Entre los criterios más importantes para la crianza se encuentran el aumento del peso promedio de la fruta comercializable a 75 gramos, más temprano en Breba, en el periodo pre-Navideño, y las variedades de temporada tardía, conservando las mejores características gustativas y de consumo”, agregó Wilson.

“También quisiéramos aumentar la resistencia de los frutos a la manipulación, al estrés térmico y a los daños causados por el viento, además de tener una mejor transportabilidad”.

Texto: Fred Meintjes
Fuente: Fresh Produce Journal

Higos, brevas y cabrahígos: ¿en qué se diferencian?

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higos y brevas

Texto: Jordi Sabaté
Ilustración: J.C.Florentino
Fuente: eldiario.es

La expresión “de higos a brevas” se utiliza para referir a algo que sucede muy eventualmente, en periodos largos de tiempo. ¿Dónde está el origen de la misma? En el fruto, o mejor dicho los frutos, de la higuera. O, mejor dicho, de algunas higueras bíferas, es decir que tienen dos fructificaciones anuales y que no son todas las que podemos encontrar en España.

Las higueras bíferas son una variante genética de las higueras de una sola fructificación, que se encuentran mezcladas en el medio con sus pares sin que haya un motivo específico para distinguirlas; no han sido seleccionadas artificialmente por el hombre. En realidad también tienen una sola frutificación, en agosto y septiembre, que es cuando se producen los higos, pero además poseen una resistencia especial al frío que hace que los frutos tardíos, los últimos en salir cuando ya llega octubre, se queden en estado de hibernación -por decirlo de algún modo- en el árbol hasta la primavera siguiente.

Brevas

Al llegar los primeros calores de finales de mayo del año siguiente, el fruto hibernado se reactiva y se desarrolla para dar las brevas, que son la cosecha de principios de verano: los frutos grandes y carnosos, morados por fuera y rojos vivos por dentro que generalmente denominamos higos pero que no lo son. Las brevas son de piel más fina y quebradiza, poco lechosas y menos aromáticas aunque contienen mayor proporción de agua, ya que se han desarrollado en época primaveral.

Se recogen de junio a julio en función de cuándo haya llegado el calor y de los rigores del verano, e inmediatamente se comercializan, generalmente para consumo directo y en fresco, al tener menor concentración de azúcares, o para hacer mermeladas al ser más melosas. No obstante, su cosecha puede ser larga si el frio en el año anterior llegó pronto o en función de cómo evolucione el verano, por lo que incluso en agosto se pueden recoger en las regiones más frescas.

Higos

Pero la verdadera fructificación anual de las flores de las higueras -que en España suelen ser en su mayoría pies dioicos femeninos autofértiles, es decir que no necesitan polinización para fructificar- se produce en agosto y culmina en septiembre, ofreciendo el fruto ortodoxo que conocemos como higo y que no es el oscuro y rojo por dentro.

Al contrario, es otro más pequeño, ya que ha pasado por los rigores del verano, con una pluviometría mucho menor, blanco por fuera, con una piel más gruesa y que se rompe soltando un líquido lechoso que huele a higuera. Por lo tanto, el higo, más pequeño y reconcentrado, es más aromático que la breva y se puede utilizar para desecar, para mermeladas o para comer fresco. De hecho es más apreciado que su homóloga.

Los higos que no fructifiquen a tiempo y que sean sorprendidos por los primeros fríos, en el caso de encontrarnos ante una higuera bífera quedarán hibernando hasta el año que viene, en que al cabo de unos ocho meses darán las nuevas brevas. De ahí la expresión “de higos a brevas”, es decir de temporada en temporada.

De todas formas, podemos encontrar estos días en las cestas de las fruterías una mezcla de frutos morados y blancos, brevas e higos, ya que las últimas brevas traídas de las regiones más frescas pueden coincidir con los primeros higos de las más cálidas. En todo caso es muy muy poco probable que procedan del mismo árbol y el objetivo de la mezcla es puramente comercial, si bien a nivel nutricional sus propiedades son las mismas, con gran riqueza de fibra vegetal, azúcares y vitaminas A y C, así como de minerales como magnesio, potasio, calcio y fósforo.

Cabrahígos

Es posible que en algunos establecimientos, sus avispados propietarios nos ofrezcan frutos de higuera bajo un cartel que informa de que son “cabrahígos”. Si nos dicen que son un tercer fruto diferente a higos y brevas, no les creamos, aunque tengan parte de razón. Estos por ellos llamados ‘cabrahígos’, son frutos procedentes de higueras dioicas femeninas que no son autofértiles, es decir que precisan de un pie dioico masculino, conocido como cabrahigo, para polinizarse.

Aunque no son mayoritarias, tampoco son infrecuentes estas higueras, de la variedad esmirna, y se plantan con frecuencia junto a un pie masculino de modo que se pueda producir una polinización mediante insectos y una posterior frutificación. A nivel de consumidor, sin embargo, el fruto es un higo como cualquier otro, sin diferencias de textura o sabor.

¿Cuál es el origen de la palabra ‘cabrahígos’?

Para los más curiosos, el nombre de cabrahígo procede de que como no producen higos, los pies masculinos no eran domesticados por el hombre y se encontraban en estado salvaje en los bosques, donde había que ir a buscarlos si se deseaba polinizar una higuera femenina. Antiguamente se solía tomar los pies que creían en las grietas entre las rocas y en las paredes, porque eran los más fáciles de arrancar conservando buena parte de la raíz -al estar esta poco desarrollada- y, por tanto, aguantaban mejor el trasplantado. De ahí, de que vivían entre las rocas como las cabras, viene la palabra cabrahígo. Por otro lado, hay algunas higueras monóicas en estado salvaje que también se conocen como cabrahígos y dan unos frutos pequeños y nada comestibles en tres fructificaciones anuales.

Agricultores de Chile aprenden técnicas de poda y manejo de la higuera adaptada a zonas áridas

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Los agricultores chilenos han estado familiarizados con la higuera desde hace años, sin embargo, desconocen manejos agronómicos clave, como la poda de formación, fundamental para la producción de higos.

Tras un Día de Campo realizado en Monte Patria por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA Intihuasi, con la colaboración del Centro de Estudios de Zonas Áridas CEZA de la Universidad de Chile, llegaron agricultores de distintas comunas de la provincia para aprender técnicas de poda en higueras.

Esta iniciativa es desarrollada a través del proyecto Transferencia tecnológica en agronomía del riego y fortalecimiento de frutales con bajo requerimiento hídrico para la agricultura familiar campesina, financiado gracias al Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional.

“La poda es una de las labores que se realiza en el año de cada cultivo y es una de las más importantes, porque permite definir la productividad del huerto para la próxima temporada. Sin la poda se puede generar un exceso de sombra al interior de la planta, generando pérdida de productividad y además puede generar condiciones para plagas que se alojan donde hay poca luminosidad”, explicó Giovanni Lobos encargado del Centro Experimental Choapa del INIA y Director del Proyecto FIC.

La poda de formación tiene como objetivo generar la estructura en que se ubicaran los brotes productivos, de manera que la cosecha pueda hacerse sin tener que utilizar escaleras.

El Centro de Estudios de Zonas Áridas de la Universidad de Chile ha trabajado especialmente en el desarrollo del cultivo de La Higuera. Víctor Muñoz, expositor en el Día de Campo, señaló que “hay un desconocimiento de cómo se manejan huertos tecnificados de higuera, tradicionalmente las personas se imaginan un árbol grande y hoy pudieron ver el caso contrario, se dieron cuenta de por qué es importante la poda.

La Higuera tiene requerimiento hídrico medio, pero podemos asegurar que es una especie tolerante  a la sequía. Hablamos también de la posibilidad de producir brevas que salen temprano en la temporada en el mes de diciembre cuando los requerimientos de agua recién están comenzado a aumentar,  con 1/3 de la cantidad de agua que se utiliza para producir higos se pueden producir brevas”.

El último año ha habido un creciente interés por los agricultores en la producción de higuera ya que, es un cultivo tolerante a la sequía que está adaptado a zonas áridas, la higuera presenta requerimientos hídricos de agua más bajos que los frutales tradicionales y cuenta con un  buen precio en el mercado, tanto de higos como de brevas.

Por su parte el Seremi de Agricultura, Andrés Chiang agregó: “Monte Patria es una zona que está altamente concentrada en producción de uva de mesa, buscar alternativas productivas, sustentables y rentables es clave. La higuera puede ser una alternativa y eso es lo que está trabajando este proyecto de INIA a través de financiamiento del Fondo de Innovación para la Competitividad, para las zonas semiáridas y áridas de nuestro País”.

Fuente: Mundo Agropecuario

Murcia desarrolla un proyecto de conservación y ampliación de variedades de higuera

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Se pretende recabar datos sobre maduración y recolección de higos y brevas en las 33 variedades existentes a lo largo de 7 años en una finca experimental de Molina de Segura

Imagen de la variedad Panachée, una de las dos seleccionadas para el ensayo

La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca desarrolla un proyecto de conservación y ampliación de variedades de higuera en una finca experimental de Molina de Segura, ubicada en el paraje Huerta de Arriba, del que pueden beneficiarse agricultores de la comarca, cooperativas agrícolas, técnicos y estudiantes.

El proyecto se inició en 2013 a partir de la plantación de higueras existente en esta finca del Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias (Cifea) de Molina de Segura, en una superficie de 0,85 hectáreas. Se pretende recabar datos sobre maduración y recolección de higos y brevas en las 33 variedades existentes a lo largo de 7 años.

El objetivo es conservar dicha colección por su valor como banco de material vegetal y ampliarla con otras variedades que puedan resultar de interés.

Durante el presente año se realizaron análisis de suelo para facilitar el cálculo de necesidades de riego y abonado del cultivo, así como el seguimiento y control de plagas y enfermedades, entre otros aspectos.

El proyecto cuenta con un plan de eficiencia medioambiental con la finalidad de disminuir los residuos, emisiones y el consumo de ‘inputs,’ y desarrollarlo de forma sostenible.

Para divulgar los resultados del proyecto se prevé la realización de una memoria anual y la programación de visitas a la finca por parte de agricultores, técnicos y estudiantes de agronomía, a fin de mostrar la evolución del cultivo.

Fuente: Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

Impulsan cultivo de higos en zonas áridas de Baja California Sur, México

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Plantación piloto de higueras de la UABCS

Texto: Joel Cosío
Fuente: Agencia Informativa Conacyt

Un grupo de investigadores del Departamento Académico de Agronomía de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), en colaboración con la Fundación Produce Baja California Sur A.C., analiza la sanidad de suelos en plantaciones de higo, en la región de El Vizcaíno, ubicado en el municipio de Mulegé, Baja California Sur.

Por medio del saneamiento del suelo, con el uso de productos orgánicos, tienen la intención de incrementar la producción de higos en la zona que se caracteriza por un clima árido.

“El objetivo, mediante análisis fisicoquímicos y microbiológicos del suelo, así como de la planta de higo, es determinar cuáles son los productos orgánicos que favorecen la recuperación de la sanidad del suelo y en un lapso de dos años incrementar la producción”, señaló el doctor Sergio Zamora Salgado, jefe del Departamento Académico de Agronomía de la UABCS y coordinador del proyecto Uso de Agrobiológicos y Productos Orgánicos para Mejorar la Sustentabilidad del Suelo y Saneamiento del Higo en el Ejido Gustavo Díaz Ordaz, en la Región de El Vizcaíno, Baja California Sur.

Los especialistas explicaron que las plagas de nematodos en el suelo —gusanos microscópicos— atacan las raíces de las plantas de higo, ocasionando una carencia de nutrientes y evitando el adecuado desarrollo de los cultivos frutales.

Por lo tanto, pretenden generar un nicho ecológico adecuado para el crecimiento de organismos que combaten a los nematodos, agregar las cepas de estos organismos para que se desarrollen y generen un equilibrio en el suelo.

“En este proyecto combatiremos los nematodos, generando un ambiente microbiológico más adecuado en el suelo para que existan poblaciones de enemigos naturales de los nematodos, que son consorcios de organismos, como los hongos Paecilomyces lilacinus y Paecilomyces variotii, además de bacterias de distintos géneros. Esto con el uso únicamente de productos orgánicos y biológicos que, además de combatir los nematodos, enriquezcan el suelo con materia orgánica”, mencionó el maestro en ciencias Gregorio Lucero Vega, profesor e investigador del Departamento Académico de Agronomía de la UABCS e integrante del proyecto, a través del cuerpo académico de Agricultura en Zonas Áridas de la institución.

Gregorio Lucero en la plantación piloto de higueras de la UABCS

Los especialistas señalaron que los nematodos proliferan rápidamente en suelos arenosos, con poca cantidad de materia orgánica, cuando son regados en exceso. Estas condiciones son las que presenta la región de El Vizcaíno, por lo tanto, una de las líneas de acción del proyecto es la capacitación a productores agrícolas, para que apliquen el riego en cantidades mínimas de agua requeridas por las plantaciones.

“En los cultivos frutales en suelos arenosos, por el afán de que no les falte agua, a veces los productores riegan demasiado las plantaciones y a algunos microorganismos patógenos les favorecen tales condiciones. La mejor forma de combatir este problema es regar con cantidades de agua mínimas necesarias”, aseveró Lucero Vega.

Una de las finalidades del proyecto es demostrar a los productores agrícolas que con técnicas preventivas y correctivas en las plantaciones de higo, uso de nichos ecológicos en el suelo, materia orgánica, humedad y aireación óptima, pueden incrementar la producción, que actualmente en promedio es de 2.5 toneladas por hectárea.

Agricultura en zonas áridas

Desde el 2009, la UABCS, en conjunto con la Fundación Produce Baja California Sur y productores agrícolas de Baja California Sur, ha trabajado en función del desarrollo de agricultura en zonas áridas.

Los diversos programas de investigación y desarrollo incluyen la producción de hortalizas y semillas orgánicas, desarrollo de procedimientos para mejorar la calidad y aumentar la producción de mangos orgánicos y generar tecnología y procesos para el combate de plagas y enfermedades que afectan diferentes cultivos de la región.

“En las regiones áridas, los principales factores que dificultan el desarrollo de la agricultura son el estrés hídrico y salinidad; tenemos inclusión salina a los acuíferos. Sin embargo, hemos trabajado en todo el estado para el desarrollo de la agricultura, a pesar las adversidades”, aseveró el doctor Francisco Higinio Ruiz Espinoza, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y responsable del cuerpo académico de Agricultura en Zonas Áridas, adscrito al Departamento Académico de Agronomía.

“Durante ocho años de trabajo, hemos favorecido a más de cuarenta productores agrícolas, desde la zona de Los Dolores, con (proyectos de investigación y desarrollo de) plantas aromáticas, producción de hortalizas y semillas orgánicas, en el Valle de Santo Domingo con cítricos, en Santiago con mango orgánico y en esta ocasión en El Vizcaíno con higos”, finalizó Ruiz Espinoza.

El cuerpo académico de Agricultura en Zonas Áridas de la UABCS está reconocido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) como una asociación consolidada y de alta calidad en el noroeste del país.

Higo de la variedad Black Mission

El higo, un fruto apto para el campo árido sudcaliforniano

En la UABCS, los especialistas además experimentan con plantaciones pilotos de higos de la variedad White Kadota, Black Mission y Brown Turkey. Estos frutos poseen menores requerimientos hídricos que algunos cítricos, como la naranja que se cultiva principalmente en el municipio de Comondú, en Baja California Sur.

Entre los resultados que han obtenido, se encuentra una disminución en el marco de plantación, que es la distancia entre cada planta sembrada, para incrementar la intensidad de producción en hasta treinta por ciento aproximadamente. Asimismo, la constante radiación solar, aunado a procesos de mejora del suelo, han generado plantas adecuadamente nutridas, que generan una producción rentable de higo.

Cabe destacar que los especialistas han determinado que la respuesta de la variedad de higo blanco White Kadota en un clima cálido seco con lluvias en verano (clima presente en la mayor parte del municipio de La Paz) produce frutos abundantemente en los meses de invierno, mientras que el higo negro Black Mission en los meses de verano. En el clima antes mencionado, por lo tanto, una de las estrategias de producción que en un futuro se pueden implementar en el campo sudcaliforniano es contar con plantaciones de higo de distintas variedades y adecuar el manejo de estas a cada clima en específico.

Pervive el culto a la higuera en Formentera

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Texto y foto: David Setbetes
Fuente: Periódico de Ibiza

La higuera se ha convertido en toda una insignia para el campo de esta isla balear de Formentera. No hay más que cerrar los ojos e imaginar el verano con un sol de justicia y el campo amarillo. Entonces, buscas cobijo, una sombra, un poco de alivio para la canícula y aparece la imagen de un árbol de hojas anchas, copa frondosa y extensión horizonte. Un solo tronco, muchos soportes, más según pasan los años y las ramas se van ensanchando buscando un límite que se puede extender metros y metros.

La higuera en Formentera ha sabido modelarse a las necesidades del pagès -o campesino- y beneficiarse también de un trato preferente: tú me das tu fruto y cobijas las cabras y las ovejas y yo, a cambio, encauzo tus ramas, tengo cuidado de tu salud y te doy forma para evitar que el traidor viento salí del norte te rompa cuando en invierno pereces esquelética a la espera de la resurrección primaveral.

Un pacto de natura que consistía en estalonar las ramas del árbol a lo ancho, recortando las sobrantes para esclarecer y podando las ‘banderas’ que crecen hacia arriba. Todo ello calculando la caída por peso de algunas de ellas aventurando, así, la sombra que proporcionará la higuera cuando vuelvan a brotar hojas y frutos e incluyendo en las matemáticas el peso que habrán de soportar los estalons y las perchas para no acabar cediendo ante la newtoniana necesidad gravitatoria de todo el ser vegetal.

Toda una tradición que, aún y a pesar del globalizado mundo, continúa teniendo un significado en Formentera.

Para evitar su caída en el olvido, y para mantener y recuperar el paisaje, para obtener nuevos y mejores frutos con los que agasajar a las visitas estivales, para todo ello, la Cooperativa del Camp de Formentera organiza este invierno y por segundo año consecutivo un curso de poda y estalonament de higueras coordinado por el técnico agrícola Andreu Vila. El curso cuenta tanto con clases teóricas como prácticas en las que una veintena de aplicados alumnos siguen las enseñanzas de Andreu y colaboran en la recuperación de diversos ejemplares sitos en algunos de los terrenos cedidos por sus dueños a la Cooperativa del Camp para que esta se haga cargo de su mantenimiento y mejora.

A lo largo de unas dos horas se puede apreciar la transformación que experimenta el árbol. Desde la llegada y análisis de la desangelada higuera hasta que se deja totalmente apuntalada y perchada con un par o tres de montoncitos de madera donde se agolpa el ramaje que se ha ido cortando, serrando con el xerrac e incluso con sierra mecánica cuando el grosor de la rama así lo exige.

Si conseguimos cortar las ramas viejas o demasiado numerosas, eliminar las que apuntan hacia el cielo y levantar las demasiado caídas, así como mantener el equilibrio vertical/horizontal entre los estalons y las perchas de manera que el árbol podado resultante quede espaciado, con una separación de un metro y poco entre el suelo y las ramas y un perímetro más o menos regular, ya tenemos una higuera que con la llegada del buen tiempo nos proporcionará sombra y, según la variedad, brevas en junio y julio e higos en agosto, septiembre y octubre o sólo higos entre agosto y septiembre. Lo que es seguro es que será un árbol sano y con una sugerente sombra contra las insolaciones estivales.