Los figos lampos del Algarve
Lampa Preta es un cultivar de higuera tipo San Pedro Ficus carica de Figos Lampos (brevas), de maduración muy temprana, también produce higos pero para cuajarlos y madurarlos deben de ser fertilizados por el polen de un cabrahigo. Se cultivan en zonas carentes de heladas en el Algarve (Portugal) y en el municipio de Barcarrota (Badajoz), donde son conocidos con el nombre de Tiberio.
El cultivo extensivo de las higueras era tradicional en Portugal, especialmente en las regiones del Algarve, Moura, Torres Novas y Mirandela. Se cosechaban los llamados figos vindimos, que tenían como destino el mercado de los higos secos, para el consumo humano o industrial, pero también para la alimentación de los animales.
Era un higueral de baja densidad, entre 100 y 150 higueras por hectárea, con árboles de gran porte, baja productividad y mucha mano de obra. Todo esto, unido a la fuerte competencia de los higos provenientes del norte de África y Turquía, provocó un progresivo abandono de este cultivo.
Hoy día se está recuperando, pero orientada la producción para su consumo en fresco, imponiéndose variedades más productivas adaptadas a las exigencias y gustos del mercado, aumentando las densidades de plantación e incluso aportando la posibilidad de riego. La producción de higos para el mercado de fruta fresca tiene dos épocas distintas de producción. Una en mayo, junio y julio, que es la época de los figos lampos (brevas); y otra en agosto y septiembre, hasta las primeras lluvias, que es la época de los figos vindimos (higos).
Según las estadísticas agrícolas del año 2013 (INE), la productividad de este cultivo fue cerca de 0,665 t /ha, con una producción nacional en Portugal de 2.882 toneladas y un área de cultivo 4.332 ha, siendo necesario importar higos para responder a la demanda en el mercado nacional.
Portugal tiene las mejores condiciones de suelo y clima para la producción de higos, y en Europa es el primer país en cosechar brevas (Figos Lampos), y en ponerlos en el mercado para el consumo en fresco.
Características
La higuera ‘Lampa Preta’ es una variedad bífera, variedad tipo San Pedro de figos lampos que se cultiva principalmente para la producción de brevas. Las brevas maduran en la tercera decena de junio y siendo necesaria la caprificación (puesta en contacto con polen de la variedad silvestre de cabrahigo) para la producción de higos.
Los higos ‘Lampa Preta’ tienen forma ovalada, su piel es fina, elástica y muy brillante, de color verde-marrón. Son densos, firmes y flexibles.
El receptáculo es delgado, de color verde pálido, la pulpa es carnosa, color rojo intenso con muchas semillas finas y beige.
El olor es elegante, ligeramente intenso con notas vegetales y afrutadas.
Cultivo
Se trata de una variedad muy adaptada al cultivo de secano, con excelente producción de brevas de buen tamaño y características que la hacen comercialmente muy atractiva para consumo en fresco.
La producción de ‘Lampa Preta’ solo es viable en regiones donde no haya heladas tardías (tal es el caso del Algarve en Portugal).
En Extremadura
Es muy cultivado en la vecina Extremadura en el municipio de Barcarrota, aquí conocida como ‘Tiberio’ o ‘Lampaga’, cultivado desde hace varias generaciones y donde desde el 13 de abril de 2018, se ha aprobado por la Oficina Española de Patentes y Marcas la Marca de Garantía ‘Higo de Tibera Barcarrota’, que ya engloba a las variedades más presentes, productivas y significativas de la localidad de Barcarrota (Badajoz).
La variedad ‘Tiberio’ se cultiva en la provincia de Alicante con fines de estudio y la mejora de sus características mediante hibridaciones. Esta variedad ha sido seleccionada por la « Estación Experimental Agraria de Elche » entre otras muchas de las variedades de higos negros de la Comunidad Valenciana para su cultivo de forma comercial intensiva, ya que es vigorosa y se adapta bien en los cultivos intensivos, aparte de sus buenas cualidades gustativas y productividad.
Fuente: Wikipedia
El higo negro de Bursa ya tiene Indicación Geográfica Europea
Hacer Şimşek se mueve con rapidez entre los árboles, recolectando higos maduros y llenando los cubos de metal que su hija lleva al cobertizo.
Esta agricultora de 42 años lleva guantes de látex y manguitos rojos para protegerse la piel de la leche de los higos, que puede quemar y dejar cicatrices.
Es la temporada de recolección de los famosos higos negros de Bursa, en Turquía, y Hacer y su familia llevan en el campo desde el amanecer.
Se despiertan a las 5 de la mañana y se dirigen a sus huertos, donde, según Hacer, “trabajan como robots durante dos meses”, examinando los casi 400 árboles de sus 3,1 hectáreas en busca de higos listos para el mercado.
“Si no se recolectan los higos maduros en tres días, se pierden”, añade.
La mayoría de los agricultores de la aldea de Karabalçık, en Bursa —un mosaico de colinas cubiertas de frutales, olivos y viñedos—, cultivan higos negros para la exportación.
Es un mercado lucrativo. Cada higuera produce entre 100 y 120 kilos de fruta al año, y el precio en la explotación de este año es de 150 liras turcas (cerca de 3,50 USD) por kilo, lo que representa una buena cantidad de dinero, de acuerdo con Hacer.
“Podemos ahorrar dinero e invertir”, añade. “El año pasado compramos un tractor nuevo y un coche”.
Pero el trabajo exige mucho esfuerzo físico y es difícil encontrar temporeros para la recolección, que suele durar desde principios de agosto hasta septiembre. El cambio climático hace que todo ocurra antes de lo normal, asegura Hacer.
Su marido, Sabahattin Şimşek, señala los tubos de riego por goteo que serpentean alrededor de las higueras, un colchón frente a los períodos secos cada vez más largos.
Aunque las higueras son relativamente resistentes al estrés climático, Hacer no lo da por hecho y las colma de “amor y cuidados” después de la cosecha. “Como si fueran mis hijos”.
El higo negro y el melocotón de Bursa de Türkiye son dos productos destacados en una región conocida por sus frutas y hortalizas.
La agencia de patentes y marcas de Turquía, Turk Patent, concedió la indicación geográfica (IG) nacional al higo negro en 2018 y al melocotón en 2019, reconociendo el vínculo entre su gran calidad y su origen. La Unión Europea reconoció la IG de estas frutas en 2024.
La Asociación de Cooperativas Agrícolas de Bursa (Köy-Koop) encabezó el proceso de registro de la IG, en estrecha colaboración con productores locales, funcionarios gubernamentales, académicos y expertos técnicos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) prestaron su apoyo a lo largo de todo el proceso.
Compartieron conocimientos y sensibilizaron sobre el valor añadido de la IG, incluyendo la organización de un viaje de estudios a Francia para 15 productores, proveedores, investigadores, certificadores y representantes gubernamentales de Bursa sobre la protección y promoción de una IG.
La FAO y el BERD también ayudaron a definir los criterios de producción de cada fruta basándose en las mejores prácticas internacionales en torno a los planes de certificación y control de calidad, y reforzaron la capacidad local para gestionar y mantener la reputación de las frutas.
Para Osman Özkan, presidente de Köy-Koop de Bursa, salvaguardar esta reputación era crucial.
“La IG protege la marca ante un uso indebido”, afirma, ya que solo los higos negros y los melocotones cultivados en Bursa de acuerdo con criterios específicos de producción pueden ostentar la denominación.
Según el Ministerio de Agricultura y Silvicultura, Türkiye produjo 356 000 toneladas de higos —negros y verdes— en 2025 y 822 000 toneladas de melocotones en 2024. De ellas, entre 30 000 y 50 000 toneladas fueron higos negros típicos de Bursa y unas 100 000 toneladas fueron melocotones de Bursa.
Estos criterios —el microclima único del Mediterráneo y el mar Negro, las variedades utilizadas y las técnicas de polinización, producción y recolección empleadas— son los que distinguen a estas frutas.
El pedúnculo del higo, o “botón”, por ejemplo, confiere al higo negro de Bursa, de piel morada oscura y pulpa carmesí, una vida útil más larga al evitar la pérdida de humedad.
Aunque la obtención de la IG fue un gran logro, la protección y promoción de los frutos, desde el árbol a la mesa, son fundamentales para su éxito.
Las autoridades locales apoyan a los agricultores con riego por goteo y sistemas de alerta temprana. Muchos agricultores invierten en seguros contra las inclemencias meteorológicas o en redes de protección contra el granizo, así como en plantones certificados. También se cuidan de proteger sus huertos ante cualquier elemento que pueda estropear la calidad de la fruta, incluidos los residuos de plaguicidas químicos procedentes de cultivos vecinos.
Unas cuidadosas prácticas de selección, clasificación y embalaje y unas innovadoras tecnologías de almacenamiento en frío contribuyen a preservar la vida útil de la fruta. El envasado de gran calidad y la indicación geográfica contribuyen a su atractivo visual y reconocimiento, mientras que los sistemas de trazabilidad digital permiten a los consumidores saber que están comprando la fruta auténtica.
Funcionarios de los gobiernos locales y provinciales, productores y minoristas trabajan para sensibilizar a los consumidores locales sobre las IG, desde la creación de un festival anual de las IG de Bursa hasta el posible desarrollo de una ruta de turismo rural.
Varios minoristas de moda en Turquía se están abasteciendo de productos agroalimentarios locales con IG de Bursa, y un destacado minorista entre empresas y entre empresas y consumidores ha creado un expositor especial con IG de Bursa en su tienda física.
Sertaç Dokuzlu, una economista de la Universidad Uludağ de Bursa que participó en el proyecto de la IG de Bursa, destaca un importante efecto dominó: la confianza.
“Los minoristas compran ahora otros productos, como peras y cerezas, a las cooperativas con indicación geográfica de Bursa porque saben que pueden confiar en que cumplen con las normas de calidad”, afirma.
Y aunque se puede explicar a la gente lo que tienen de especial los higos negros y los melocotones de Bursa, “tienen que probarlos por sí mismos” para saberlo, añade. Por su parte, Osman, que considera la IG como “una inversión a largo plazo”, quiere también que los consumidores sean conscientes “del trabajo que conlleva producir estas frutas”.
Fuente: FAO
Brown Turkey, del verde al negro
Brown Turkey es una variedad de higuera común Ficus carica , bífera (con dos cosechas por temporada de brevas e higos de otoño), con higos de epidermis de color de fondo verde marronáceo con sobre color violeta verdoso. Se cultiva principalmente en Francia, Italia y Texas, y es muy popular en los jardines privados de Inglaterra.
Características
La higuera Brown Turkey es una que destaca por sus higos de gran tamaño. Los higos Brown Turkey tienen forma alargada periforme, de color variegado verde marronáceo a azulado. Son densos, firmes y flexibles.
El receptáculo es delgado, de color verde pálido, la pulpa es carnosa, color ambarino con muchas semillas finas y beige.
El ostiolo presenta una gran apertura y, al igual que las brevas, una gran cavidad interior que puede aparecer oxidada, depreciando la calidad de los frutos.
Las brevas maduran desde la tercera semana de junio hasta finales del mismo mes. Son de gran tamaño, con un peso medio de hasta 90 g. Los higos maduran desde finales de julio hasta finales de septiembre. Son de menor tamaño que las brevas.
Esta variedad es autofértil y no necesita otras higueras para ser polinizada.
Cultivo
‘Brown Turkey’ son higueras resistentes al frío en áreas donde las temperaturas mínimas invernales no caen por debajo de 5 grados F. (-15 C.). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el tejido del tallo puede dañarse incluso a mucho más de 5 grados F., especialmente si se trata de un periodo prolongado de frío. Las higueras resistentes al invierno asentadas o maduras de varios años son más propensas a sobrevivir a un periodo frío prolongado. Los árboles jóvenes son más propensos a morir en suelos helados, especialmente si tienen «pies encharcados» o raíces cerca de la superficie.
La higuera crece bien en suelos secos, fértiles y ligeramente calcáreos, en regiones cálidas y soleadas. La higuera no es muy exigente y se adapta a cualquier tipo de suelo, pero su crecimiento es óptimo en suelos livianos, más bien arenosos, profundos y fértiles. Aunque prefiere los suelos calcáreos, se adapta muy bien en suelos ácidos. Teme el exceso de humedad y la falta de agua. En estos 2 casos, se producirá el amarilleamiento de las hojas. Las temperaturas de -10 a -20 grados F (-23 a -26 C) definitivamente matarán a la higuera. De todas maneras en estas zonas y como prevención necesitará algún tipo de protección para el invierno con acolchamiento de los suelos con una gruesa capa de restos vegetales. En la primavera aparecerán ramas vigorosas (y fruta) si el pie ha sido protegido contra las fuertes heladas.
Fuente: Wikipedia
La marca ‘Higos de Fraga’ termina 2025 amparando el 59% de una producción total de 721.000 kilos, 29 operadores y 93 hectáreas dedicadas a este cultivo
La mesa técnica de la marca Higos de Fraga ha celebrado su II Asamblea General Ordinaria en las instalaciones de MercoFraga. El encuentro, al que ha asistido el alcalde de Fraga, Ignacio Gramún, ha sido dirigido por la concejal de Agroindustria, Verónica Alins, la presidenta de la mesa técnica, Gloria Izquierdo, y el técnico municipal, Ignacio Lordán. Durante la asamblea, se ha realizado un balance de la campaña y la presentación de los datos a los operadores de la marca, quienes han aprovechado para trasladar sus inquietudes tras este primer año de recuperación de los Higos de Fraga.
En cuanto a las cifras de la campaña del 2025, el dato más llamativo es que se han producido un total de 721.000 kilos de higos en una superficie de 92,78 hectáreas. De esta cantidad, el 59% de las ventas se han realizado con la etiqueta Higos de Fraga, mientras que el 41% restante se ha vendido sin la marca. Otro dato que demuestra la buena acogida de la marca es el número de operadores que trabajan con Higos de Fraga: en mayo de este año había 25 operadores registrados y en el mes de diciembre ya son 29.
La concejal Verónica Alins ha valorado que la campaña ha sido “satisfactoria” e incluso “mejor que la pasada”. “Tenemos perspectivas de que el año que viene sea todavía mejor”, ha añadido la responsable de Agroindustria, quien ha comentado que “desde el Ayuntamiento seguiremos apoyando esta iniciativa, esta recuperación de una marca histórica”.
Por su parte, la presidenta de la marca, Gloria Izquierdo, ha asegurado que “hacemos un buen balance”. “Es nuestro primer año y es importante decir que partíamos de cero. Ha habido muy buena acogida por parte de todos los operadores y, al final, se trata de hacer una puesta en común de todas las ideas y entre todos ir mejorando poco a poco”, ha explicado la presidenta de la mesa técnica.
“El año que viene creo que será mejor, ya partiremos de datos reales y esperamos que se puedan superar las 93 hectáreas que hemos registrado este año y superar los 750.000 kilos de producción”, ha dicho Gloria Izquierdo.
Para concluir, el alcalde de Fraga, Ignacio Gramún, ha resaltado la labor de la mesa de trabajo en “la unión de todos los operadores bajo el paraguas de los Higos de Fraga en beneficio del conjunto de la agricultura fragatina”. “Esta unión favorecerá a los agricultores y a las explotaciones de nuestra zona, creando un valor añadido a la fruta que producimos y dando pie a una mayor diversificación de los cultivos que tenemos”, ha sostenido Gramún, quien ha asegurado que “este nuevo inicio de la marca Higos de Fraga es muy positivo para todos los agricultores y para la promoción de nuestra ciudad”.
La higuera de Tremesana en Lanzarote: más de 200 años de historia
Enclavado en el corazón del Parque Nacional de Timanfaya, la higuera de Tremesana es todo un prodigio de la naturaleza lanzaroteña. Con más de 200 años de vida, es uno de los árboles más singulares no solo de Lanzarote, sino de toda la Macaronesia.
Rafa Paredes, Coautor del Catálogo Árboles Singulares de Lanzarote explica el origen de este fenómeno. “Tiene más de 200 años con total seguridad, la familia de Inés Caraballo Medina, que por cierto mañana presenta un libro precioso sobre la pesca… Pues fue su bisabuelo quien plantó esto. Dice ella que a través de un gajo que traía de La Gomera”.
Este árbol ha podido sobrevivir en un entorno tan hostil por su especial ubicación. “En esa calera se pasa muchas horas en sombra, y además está orientado al norte, es decir, llegas allí, haces un pequeño hoyo y debajo hay un montón de agua. Entonces el árbol está en unas condiciones muy especiales”, cuenta Rafa.
Paredes también señala que “sus frutos pueden ser especialmente grandes y con ciertas peculiaridades. Es un fruto curioso porque se divide en varios, es decir, no es como un higo normal, sino que a veces se forman como tres higos juntos. Sí que me ha contado Inés, que se comentaba en todo el sur de la isla el número de cestas que sacaban de higos de esta higuera. Esto les indicaba si el año había sido bueno o malo.”
La higuera de Tremesana forma parte del listado previo al Catálogo de Árboles Singulares de Lanzarote. Los criterios de selección dice Rafa Paredes que “suelen ser: La edad, a los mayores hay que respetarlos. El tamaño, la monumentalidad. El tipo de especie, que sea una especie escasa con muy pocos ejemplares y que representa un valor añadido del punto de vista silvestre o de otro tipo. También puede ser una planta ornamental con un valor extraordinario. Pero en esta isla, en muchos casos, la mayoría de los árboles tenían una vinculación con la identidad de este pueblo. Que es muy difícil encontrar en tan abrumador número, en otras islas”.
Descripción general
Ejemplar de higuera de gran tamaño y porte rastrero, que en lugar de crecer hacia lo alto como es habitual en los de su especie, se ha ido desparramando hacia los lados, adquiriendo una gigantesca forma de medio globo. Su altura es en general escasa, a excepción de su parte central, donde se evidencia una rama principal que más parece un pequeño árbol embutido en una gran mata arbustiva.
Fuente: Lancelot Digital
Plasencia acogió el tercer workshop de GO HIGOS, enfocado en medidas preventivas para su almacenamiento y procesado
El CAEM (Centro de Agricultura Ecológica y de Montaña) de Plasencia acogió el pasado 4 de diciembre el tercer Workshop del proyecto GO HIGOS. Este proyecto dedicado a la “Aplicación de estrategias innovadoras en el sector del higo seco español para una máxima calidad higiénico-sanitaria”, ha estado enfocado esta vez en las “Medidas preventivas durante el almacenamiento y procesado del higo seco para evitar el desarrollo de peligros higiénicos-sanitarios”.
La jornada comenzó a las 9:30 con la recepción de los asistentes y posterior presentación del Workshop a cargo de Marisol Barras Guzmán, coordinadora del proyecto (ADISMONTA).
Las ponencias comenzaron con Alicia Rodríguez Jiménez del Grupo CAMIALI de la Universidad de Extremadura, quien presentó los avances del proyecto en la evaluación de peligros en las industrias analizadas en el GO-HIGOS. Explicó los puntos críticos detectados en escaldado, secado, calibrado y envasado, donde se observaron riesgos de contaminación por Aspergillus y otros hongos. Los análisis físico-químicos demostraron variaciones entre las diferentes industrias, destacando la necesidad de mejorar prácticas para garantizar una calidad segura y uniforme.
A continuación, Manuel J. Serradilla Sánchez del Área de Postcosecha, Valorización Vegetal y Nuevas Tecnologías de CICYTEX, analizó cómo la temperatura, humedad y actividad de agua influyen directamente en la aparición de mohos durante el almacenamiento del higo seco. Comparó distintas industrias y mostró que el almacenamiento refrigerado reduce notablemente el desarrollo de especies fúngicas, con una temperatura óptima entre 5 y 15 ºC. Subrayó la importancia de controlar estas variables para garantizar un producto seguro, evitando riesgos higiénicos-sanitarios.
María de Guía Córdoba Ramos del Grupo CAMIALI de la Universidad de Extremadura nos mostró los resultados del uso de una nariz electrónica (E-NOSE) para detectar Aspergillus antes de que se produzcan micotoxinas en los higos secos. Este método no destructivo demostró ser altamente eficaz, con un 96% de precisión para diferenciar higos sanos de contaminados. Su trabajo confirma el potencial de esta tecnología para mejorar la seguridad del higo seco mediante una vigilancia rápida y preventiva.
En línea con esto, Antonio Jesús Galán Rodríguez del Área de Fruticultura Mediterránea de CICYTEX nos presentó los avances de los resultados en las distintas parcelas demostrativas pertenecientes a las cooperativas de Regadhigos, Aprocex, Sierra de Montehigos, Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte y Gredosur. En cada una de ellas se abordaron prácticas de manejo, poda, uso de mallas, control de plagas, riego y sistemas de protección para obtener un fruto más seguro y de mayor calidad. También se evaluó el impacto de la fertirrigación y la aplicación foliar de compuestos como el ácido oxálico, que han demostrado favorecer el desarrollo del fruto.
Para finalizar la jornada, diferentes miembros de CICYTEX (Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura) nos presentaron su proyecto AGROFIG, un proyecto multinacional financiado por el programa PRIMA de la Unión Europea (2025-2028), dedicado a revitalizar la agrosilvicultura mediante el cultivo de higueras en toda la cuenta mediterránea. Durante la jornada tuvo lugar el primer Living Lab del proyecto con la participación activa de todos los asistentes para identificar las principales barreras y oportunidades de la adopción de los sistemas agroforestales en el cultivo de la higuera.
Como conclusión, este tercer Workshop del proyecto GO HIGOS destacó la importancia de aplicar medidas preventivas en todas las fases del higo seco para garantizar su seguridad y calidad. Las ponencias mostraron avances en la detección temprana de contaminaciones, el control de condiciones de almacenamiento y la mejora del manejo en campo. En conjunto, el encuentro confirmó que la innovación y las buenas prácticas son esenciales para asegurar un producto final seguro y uniforme.
Pan de higo, sabor y energía
El pan de higo (en portugués: morgado de figo, queijo de figo; en catalán: pa de figa) es una masa dulce semidura a base de higos, almendras y varios condimentos, que se prepara en las áreas mediterráneas de España y Portugal. Tiene un color oscuro y conservado adecuadamente puede alcanzar una larga vida útil.
Se trata de una receta campesina, tal vez de origen árabe, que se caracteriza principalmente por cumplir dos funciones: por un lado permite la conservación duradera de los excedentes de higos que hayan podido producirse en un año dado y por otro lado constituye un alimento energético muy útil a la hora de realizar las duras labores del campesinado.
En Portugal
El higo (Ficus carica), fruta prima de la cocina mediterránea, se asocia popularmente a la sureña región del Algarve, y se puede encontrar en otros platos de la zona, como los figos cheios de Olhão. En cambio, la almendra era antiguamente un producto caro, que denotaba estatus social. Por su delicadeza y exquisitez, es llamado morgado (‘mayorazgo’, la herencia que por derecho reciben los primogénitos de la nobleza), y se reserva para celebraciones y fechas señaladas, como el 1 de mayo. Tiene su origen en las regiones montañosas algarvíes. También es conocido como queijo de figo ya que a la masa se le suele dar una forma redonda similar a un queso curado.
En España
En España, la cosecha de higos suele tener lugar entre finales de verano y principios de otoño (agosto, septiembre y octubre), dependiendo del clima y la variedad de la higuera. Eso sin tener en cuenta la primera cosecha o recolección temprana (de las «brevas»), que producen algunas higueras a finales de junio y principios de julio. El pan de higo es una manera de conservar los higos desde el verano hasta el invierno. Por ello es considerado un producto típico de las fiestas de Navidad y el Año Nuevo, aunque se puede encontrar todo el año.
Son famosos los panes de higo de la provincia de Málaga (Andalucía), los de la región de La Vera en Cáceres (Extremadura), y los de la región de Murcia, pero también los de la ciudad de Fraga, en la provincia de Huesca (Aragón). En la provincia de Málaga es particularmente célebre el pan de higo de la localidad de Coín, donde se prepara a base de higos secos, almendras, canela, clavo y anís.
Preparación
A pesar de denominarse como «pan», este no contiene ni harina ni trigo. Se elabora a base de higos secos formando estos al final una pasta compacta y densa. También se le pueden añadir otros ingredientes, como frutos secos o fruta escarchada.
Una forma moderna de hacer el morgado consiste en asar los higos y por separado tostar las almendras, y ambos se trituran. Se hace un almíbar a base de azúcar al cual se añaden diferentes condimentos según la receta, a menudo canela, ralladura de limón, semillas de hinojo o cacao en polvo. Se agregan las almendras y pasado un tiempo de cocción, se añaden los higos, removiendo constantemente. La masa resultante se vierte sobre una tabla cubierta de azúcar en polvo, donde se deja enfriar. Después, los pasteles se moldean de diferentes formas, tradicionalmente una forma de queso curado, o también con forma de barco, pescado, pájaro, etc.
En el Algarve, la receta tradicional difiere en que los higos y almendras rebanados en rodajas se ponían en un molde por capas, todo ello rociado generosamente con brandy de madroño. Luego, el molde era prensado y almacenado por unos meses hasta formar una masa fermentada convertida en torta dulce semidura.
En Cataluña, los higos se secan y se dejan macerar en moscatel (vino dulce) y anís, y otros condimentos igualmente comunes son el comino, la matalahúva, la canela o el clavo de olor. En las Baleares, se macera en aguardiente aromatizado con anís, hinojo y varias hierbas mediterráneas, todo ello prensado en un molde. Tras ello, el pan de higos se vuelve a secar, tradicionalmente bajo el sol, y actualmente en horno. Finalmente, se envuelve en hojas frescas de higuera, se ata con un cordel y se cuelga en un lugar oscuro y seco.
Fuente: Wikipedia
GO HIGOS celebra su tercer workshop en Plasencia el 4 de Diciembre centrado en el almacenamiento y procesado de higos secos
El Grupo Operativo GO HIGOS celebrará su tercer workshop, tras los de la Torre de San María y Almoharín, el próximo 4 de diciembre en Plasencia, en el Centro de Agricultura Ecológica y de Montaña (CAEM) de Plasencia. Este Workshop estará enfocado en “Medidas preventivas durante el almacenamiento y procesado del higo seco para evitar el desarrollo de peligros higiénicos-sanitarios”.
La Asociación para el Desarrollo Integral de la Sierra de Montánchez y Tamuja (ADISMONTA), lidera la coordinación del Grupo Operativo suprarregional en torno al higo GO HIGOS cuyo objetivo es la “Aplicación de Estrategias Innovadoras en el sector del higo seco español para una máxima calidad higiénico sanitaria”. Figuran como miembros además de ADISMONTA, la Cooperativa Regadhigos de Almoharín, APROCEX, la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, Higos El Pajarero, Gredosur Soc. Coop de Poyales del Hoyo en Ávila y la cooperativa Sierra de Montehigos en Montánchez. Y en su parte técnica con la colaboración de la Universidad de Extremadura y CICYTEX.
La jornada comenzará a las 9,30 con la recepción y presentación de GO HIGOS a cargo de Marisol Barras, coordinadora del mismo en Adismonta. Seguida de una charla de María de Guía Córdoba, del Grupo de Investigación de Calidad y Microbiología de los Alimentos (CAMIALI), INURA, de la Universidad de Extremadura sobre los “Avances en los resultados de la evaluación de peligros en las industrias analizadas en el GO HIGOS”.
A las 10,20 dará comienzo una charla sobre la Gestión del almacenamiento de higos secos: temperatura y humedad, a cargo de Manuel Serradilla, del Área de Postcosecha, Valorizaciòn vegetal y nuevas tecnologías del CICYTEX. A continuación, a las 10,40 intervendrá Alberto Martín González, del Grupo de Investigación de Calidad y Microbiología de los Alimentos (CAMIALI), INURA, de la Universidad de Extremadura, sobre la aplicación de nuevas herramientas no destructivas: biosensores.
A las 11 de la mañana dará una charla Antonio Jesús Galán, del Área de Fruticultura Mediterránea de CICYTEX.
Posteriormente habrá un desayuno para los asistentes.
Después de 12 a 13,45 se presentarán los objetivos y trabajos del Proyecto AGROFIG para el fomento de los beneficios de la agrosilvicultura mediante el cultivo de higueras en la cuenca mediterránea. Con su primer Living Lab sobre Evaluación participativa y definición del sistema de Agroforestería en el cultivo de la higuera en Extremadura. En el mismo participarán su equipo de trabajo compuesto por Margarita López, Fernando Pérez, Ana de Rosario, María Ramos, Manuel Serradilla, María Guadalupe Domínguez, Antonio J, Galán y Francisco Hinojal, todos ellos investigadores de CICYTEX.
Al finalizar el acto habrá un aperitivo para todos los asistentes.
Para inscribirse al Workshop:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdbma3Ywip5R4pR4oYkS3P8Px8xHNstQyt6dsmzHhWKQoZ8Pg/viewform
Mercadona compra 800 toneladas de higos en Catalunya, el doble que en 2024
Mercadona ha comprado 800 toneladas de higos en Catalunya, procedentes de Lleida y las Terres de l’Ebre (Tarragona), en el marco de su apuesta por la fruta de proximidad y el doble que en 2024, informa este lunes.
La campaña se inició en septiembre y está previsto que se alargue hasta mediados de este mes, y los higos procede de Figs Fruits, de Alguaire (Lleida), y La Coma Frutis, de Soses (Lleida).
La cadena ha subrayado que la compra de higos locales se suma «a la apuesta por otros productos de origen local», como la fruta de pepita y la de hueso.
En 2024, la empresa compró productos de proximidad por valor de 5.226 millones de euros, un 4,4% más que en el ejercicio anterior, a 240 proveedores especialistas y más de 1.700 pymes.
Mercadona ha recordado que «defiende las prácticas comerciales justas» y que está adherida al Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria.
“Haboul”, un dulce tradicional que conserva la memoria rural de Masyaf, Siria
Cada otoño, en las aldeas de Masyaf, en el oeste de la provincia de Hama, las familias recuerdan con cariño una receta tradicional llamada Haboul, elaborada a base de higos secos y conocida por su sabor dulce y el ambiente familiar que la acompaña durante su preparación. Este dulce, transmitido de generación en generación, representa un símbolo del patrimonio culinario local.
El nombre de este dulce proviene del proceso de cocción al vapor del higo seco, que lo ablanda antes de convertirlo en masa.
La preparación comienza en el verano, cuando los higos se secan al sol en superficies limpias hasta convertirse en lo que se conoce como “cáscara de higo”. Posteriormente, se exponen al vapor colocándolos en un colador sobre agua hirviendo, cubiertos con un paño, lo que les da una textura suave característica.
Fadia Hamoud, una de las mujeres que aún elaboran el Haboul de forma artesanal, explica que este proceso tiene también un valor social: “Toda la familia participa, cada uno con un rol específico, en un ambiente de colaboración y alegría”.
Según Mahmoud Shaer, habitante de Masyaf, los métodos de preparación han evolucionado. “Antes, triturábamos los higos manualmente, envolviéndolos en tela. Hoy usamos molinos eléctricos que facilitan la tarea”, señala.
Una vez molida, la masa blanda se moldea a mano. Tradicionalmente se decoraba con cáscaras de trigo, pero ahora muchos le añaden nueces, almendras, sésamo o coco, dándole un toque moderno sin perder su esencia. De hecho, se ha vuelto un dulce habitual en celebraciones invernales y reuniones familiares.
Para Abir Mohammad, investigadora del folclore local, el Haboul es también un alimento saludable. “El higo es rico en azúcares, minerales y fibra, y al cocinarlo al vapor conserva todas sus propiedades sin necesidad de conservantes. Es una fuente natural de energía para el invierno”.
El Haboul surgió junto al cultivo del higo en la región, como una forma ingeniosa de conservar la fruta para los meses fríos. Hoy, sigue contando la historia del campo, el sol y el trabajo colectivo en cada bocado.
Fuente: SANA
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