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Dioses y avispas. Una historia de las higueras

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Mike Shanahan, escritor y doctor en ecología, periodista preocupado por lo que la gente piensa acerca de la naturaleza y nuestro lugar en ella, y que también ha formado parte de las comisiones de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, ha publicado un apasionante libro en el que cuenta la historia de la higuera, ese árbol con tantas resonancias mitológicas, a lo largo de la historia de la humanidad.

Gods, Wasps and Stranglers: The Secret History and Redemptive Future of Fig Trees, Chelsea Green Publishing (2016), es un relato acerca de las higueras en la historia, haciendo especial hincapié en su larga relación con los humanos. Shanahan aporta la experiencia de décadas de trabajo de campo ecológico y un chispeante entusiasmo a un tema claramente cercano a su corazón. Contagia a sus lectores su entusiasmo por las higueras y lo que representan.

La higuera aparece en todas las historias de los orígenes de las culturas de todo el mundo. Las higueras han proporcionado alimento, refugio, medicamentos y materiales a los seres humanos desde que existen como tales. Los higos nos han acompañado desde hace casi 80 millones de años. Las higueras alimentaban a nuestros antepasados prehumanos, han influenciado diversas culturas y desempeñaron papeles clave en los albores de la civilización. Aparecen siempre en cada religión principal, ya sea junto a Adán y Eva, Krishna y Buda, o Jesús y Mahoma.

Estos árboles intrigaron a Aristóteles y sorprendieron a Alejandro Magno. Fueron fundamentales en la lucha de Kenia por la independencia y ayudaron a restaurar la vida después de la catastrófica erupción de Krakatoa. Los faraones de Egipto esperaban encontrarse con árboles de higuera en la otra vida y la reina Isabel II estaba durmiendo bajo una de ellas cuando subió al trono.

Además, debido a sus contribuciones como especie clave en los ecosistemas de todo el mundo, los higos han ayudado en los esfuerzos de reforestación y la mitigación del cambio climático. Han contribuido a la teoría de la evolución, el nacimiento de la agricultura y posiblemente el desarrollo humano de los pulgares oponibles. De esta manera, las higueras han afectado a la humanidad en formas profundas pero poco conocidas.

La historia de la higuera es inseparable de la de las avispas, numerosas especies de insectos pequeños que han evolucionado para emparejarse respectivamente en simbiosis con especies individuales de higo. Gracias a este acuerdo, los higos sostienen más especies de aves y mamíferos que cualquier otro árbol, haciéndolos vitales para las selvas tropicales. En un tiempo de caída de los árboles y el aumento de las temperaturas, su historia ofrece esperanza.

Mitología, biología y esperanza para el futuro se combinan en esta historia de la familia de las higueras, con su profunda relevancia ecológica. Una alegre historia mundial de celebración de la higuera y su benéfico impacto ecológico. Mike Shanahan ha escrito un apasionante libro: una historia sobre la relación de la humanidad con la naturaleza. La historia de las higueras se remonta a decenas de millones de años, pero, asegura el autor, es tan relevante para nuestro futuro como para nuestro pasado.

Gods, Wasps and Stranglers: The Secret History and Redemptive Future of Fig Trees
Mike Shanahan
Chelsea Green Publishing (2016)

Chelsea Green Publishing
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La fruta -en especial, la uva y el higo- era mucho más importante en la dieta medieval islámica que en la cristiana

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La fruta era una parte muy importante de la dieta medieval musulmana, mucho más que en las zonas cristianas del resto de la península ibérica, según un trabajo de investigación pionero en el campo de la arqueobotánica dirigido por la profesora Natàlia Alonso, del Grupo de Investigación Prehistórica (GIP) de la Universitat de Lleida (UdL).

En el marco de esta investigación, han analizado más de 595.000 restos de semillas y frutos recuperados en una decena de excavaciones de Madîna Lârida (Lleida), Madîna Balaguí (Pla de Almatà, Balaguer) y Madîna Turtûsa (Tortosa), que datan de los siglos X y XI.

Los resultados señalan que las prácticas agrícolas eran muy similares en los tres enclaves estudiados, en los que son especialmente abundantes los cereales -cebada y trigo-, las plantas oleaginosas -lino y camelina-, las frutas -sobre todo uva e higos-, y algunos condimentos -apio, hinojo y romero.

En cuanto a la fruta, en los asentamientos islámicos hay mucha variedad, pero con mayor intensidad se han hallado la uva y los higos. Estos se consumían tanto frescos como cocinados o secados. Incluso en tiempo de escasez se usaban las semillas para hacer harina y cocer pan de un alto valor nutricional.

Los resultados de estos yacimientos contrastan con los de las zonas cristianas ubicadas más al norte, donde sólo se han identificado la uva, el melocotón, la algarroba y la almendra.

Vía: La Razón