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El renacer de la higuera para la agricultura en Andalucía y Extremadura

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Cultivo de higueras en invernadero. Universidad de Almería

El higo es cada vez un producto más demandado y producido que se presta también a cultivos bajo plástico o superintensivos de riego

Texto: Natalia Ortiz
Fuente: ABC Sevilla

De cultivo «complementario», casi residual en las estadísticas globales, a convertirse en una alternativa firme para una eficiente diversificación de las explotaciones agrarias. El cultivo de higueras está abriéndose paso, poco a poco, en la planificación de muchos agricultores andaluces.

La principal comunidad productora de higos es, con diferencia, Extremadura, con 12.998 hectáreas registradas en 2020 (según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos del Ministerio). Andalucía ocupa el tercer lugar, con 2.227 hectáreas en 2020 (2067 de secano y 160 de regadío). La superficie está aumentando de forma constante en los últimos años. Como ejemplo, en 2016 se registraban 2.151 hectáreas en Andalucía.

Este aumento de la superficie de cultivo se debe, en gran parte, a la mayor demanda de higos y brevas, que se está dando sobre todo en Europa. En países como Alemania, por ejemplo, son muy apreciadas sus cualidades gastronómicas y saludables.

De hecho, cada vez son más las empresas que deciden incluir a la higuera entre sus plantaciones, como la onubense Flor de Doñana. La compañía, cuyas producciones son ecológicas, lo califica como «un buen cultivo para complementar la temporada de frutos rojos». «En julio acabamos con la campaña de berries y empezamos con el higo, que dura unos 2 meses», detallan. En concreto, producen unas 25 toneladas cada campaña y tienen 5 hectáreas.

El número creciente de productores interesados en este cultivo está haciendo que se busquen, paralelamente, técnicas que mejoren su rentabilidad. Tradicionalmente, se ha producido higo en secano, pero son cada vez más las opciones para cultivarlo en regadío.

Higueras en superintensivo
El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex), por ejemplo, lleva años trabajando con y para las higueras, y tiene un banco de más de 300 variedades, así como proyectos que examinan las variedades con posibilidades comerciales. Basándose en sus conclusiones, ya han afirmado en varias ocasiones que, «igual que ha ocurrido con otros cultivos como el del olivar o el almendro en superintensivo, la higuera pude ser el siguiente cultivo en incorporar este sistema por su gran potencial productivo con el apoyo del riego».

Según los expertos de Cicytex, los resultados de sus iniciativas constatan «el alto potencial productivo de la higuera en este sistema de producción superintensivo, interesante en zonas de regadío, con las ventajas de facilidad de recolección y disminución del riesgo de contaminación de los higos secos por diferentes plagas y enfermedades, favoreciendo la obtención de higos de elevada calidad higiénico- sanitaria».

En cuanto a los inconvenientes de este tipo de producción, el principal es «el coste asociado al sistema de recolección (postes y mallas), cuya inversión debe realizarse con las primeras recolecciones».

Higueras en invernadero
Pero, sin duda, la iniciativa más innovadora relacionada con la higuera se está llevando a cabo en Almería. A pesar de que en esta provincia ha habido siempre gran tradición en este cultivo, las posibilidades comerciales eran muy limitadas. Para solventar esto, un grupo de investigación de Producción Vegetal y Economía Aplicada de la Universidad de Almería (UAL), junto con Anecoop, han puesto en marcha un cultivo bajo plástico de higueras, con la intención de adelantar varios meses su producción y aprovechar así las oportunidades comerciales.

Francisco Camacho, catedrático de Horticultura Intensiva de la Universidad de Almería y coordinador del proyecto, ha explicado a Agrónoma que «los resultados están siendo los esperados», y las higueras están aumentando progresivamente la producción.

«En los últimos años, ha habido un estancamiento de la rentabilidad de los ocho cultivos que se vienen produciendo tradicionalmente en Andalucía, la competencia de otros países está haciendo retroceder la superficie en algunos cultivos, a la vez que se está generando sobreproducción de otros», detalla Camacho, para poner en contexto por qué el higo es un cultivo a tener en cuenta. «La disminución de superficie del melón o la judía, la sobreproducción de sandía o el pimiento y el calabacín, que han aumentado su superficie en un 50, son cambios que están haciendo que los precios se estanquen», avisa.

Por ello, insiste en que es necesario que «se introduzcan otros cultivos dentro del sistema de producción». «En Almería tienen cabida muchos productos que se llevaban a cabo hace décadas y que, con las técnicas y sistemas de producción que tenemos actualmente, siempre van a dar como resultado un aumento de la precocidad y, por consiguiente, mejore resultados económicos», avisa el catedrático de la UAL.

Almería apuesta por el cultivo sostenible de la higuera en invernadero

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UAL-Finca-Experimental

Investigadores adelantan el calendario de higos y brevas mediante su cultivo en invernadero, lo que supondrá que el sector agrícola almeriense amplíe su gama de productos

Almería es un lugar donde hay una gran tradición en el cultivo de higueras aunque, de momento, no ha aprovechado las posibilidades comerciales de sus frutos.

Un grupo de investigación de Producción Vegetal y Economía Aplicada de la Universidad de Almería (UAL) está realizando un proyecto que tiene por objetivo el cultivo sostenible bajo plásticos de las higueras para adelantar su producción unas semanas o incluso meses.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo económico de la Diputación Provincial de Almería que destina parte de su aportación al convenio de colaboración que firma con carácter anual con la Universidad de Almería a este interesante proyecto que se desarrolla en un módulo de 1.800 metros cuadrados de la Fundación”Finca Experimental de la Universidad de Almería-Anecoop’.

Allí se ha conseguido el cuaje y el desarrollo de frutos en pleno invierno, a principios de febrero 2019, esperando adelantar el calendario de recolección en más de un mes, con respecto a la cosecha tradicional de brevas y la subsiguiente de higos.

Actualmente, la demanda en el mercado europeo es estable y la abastecen terceros países, ajenos a la Unión Europea, que se han especializado en la distribución de brevas, hijos, granadas, nísperos y algunas variedades exóticas.

Este adelanto en el calendario de los frutos de la higuera supondrá que el sector agrícola almeriense amplíe su gama de productos a ofrecer ya que la mayoría de las hectáreas están destinadas al tomate, pimiento, calabacín, sandía, pepino y berenjena, y, en menor mediad, al melón y la judía verde.

Otro de los objetivos perseguidos con el cultivo de higueras en invernadero es optimizar la estacionalidad del sector en épocas en las que no hay recolección hortícola, para rentabilizar la estructura productiva del manipulado, transporte y comercialización de otros productos que no compitan en el calendario de la horticultura intensiva convencional.

Por último, el estudio persigue revitalizar social y económicamente ciertos municipios de interior de la provincia, afectada por un proceso continuo de despoblamiento.

El responsable del proyecto, Luis Belmonte, ha explicado el objetivo del estudio que se basa en “comunicar al sector agrícola que existe una oportunidad de un cultivo alternativo que no va a sustituir al tradicional”. “Se trata de un cultivo autóctono como es la higuera que puede ser una buena oportunidad para diversificar la producción almeriense. Este proyecto se pensó para los municipios del Bajo Andarax por su especial climatología, que no especialmente fría y lo que estamos estudiando son cuáles son las mejores condiciones para que el rendimiento sea el máximo posible”, ha concluido.

La investigación comenzó hace dos años, coordinada por los profesores Camacho y Belmonte, y ha contado con la colaboración de la Diputación de Almería. Antes de final de este año 2019 se presentarán los resultados finales de este proyecto, en términos de producción y rentabilidad, que servirán de base para un informe resumen de la Fase I de este proyecto y así poder transferir dicho conocimiento a los potenciales productores del Bajo Andarax.

Fuente: Diario de Almería