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¿Por qué mueren las higueras?

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Numerosas higueras llevan su agonía lenta e inexorable entre los campos mallorquines sin que sepamos qué les ocurre ni por qué les pasa, y sin que nadie se haya preocupado de ellas. No viven su mejor época, aunque sus frutos son muy preciados y sus espectaculares hojas verdes en verano son un respiro y un alivio ante el sol.

Un anciano vecino me dijo como respuesta a mí pregunta: “mueren de tristeza por el abandono que sufren”. Y quizás tenía razón…

Es una incógnita saber porque mueren las higueras en la isla de Mallorca. Este verano decenas de higueras situadas entre Manacor y Vilafranca han muerto. ¿Qué ocurre en el campo mallorquín?

El paisaje, a pesar  de lo importante que es para el turismo y para los mismos ciudadanos que tenemos el inmenso placer y la suerte de poder vivir en nuestras islas, va cambiando, degradándose rápidamente y sin encontrar soluciones.

Los almendros casi han desaparecido, se mueren por la acción de un hongo. En los cerezos, nogales, y albaricoqueros, las larvas del banyarriquer perforan los troncos y adiós árboles. Las palmeras con el picudo rojo han desaparecido de muchísimos lugares.

Y ahora al parecer les toca a las higueras, esos hermosos árboles que destacaban por sus verdes hojas en verano y por sus excelentes frutos. Los payeses mallorquines cuántas veces no hicieron la siesta bajo ellas en verano. O sirvieron de cobijo para merendar o comer en la época de vendimia u otras labores del campo.

Nos pusimos en contacto con el área de Medio Ambiente del Ajuntament de Manacor, donde nos atendió amablemente Sebastià Nadal  y nos informó que ellos no tenían conocimiento de que les ocurriera algo a las higueras. Llamó a la consellería de Agricultura y le respondieron lo mismo, ante lo cual le proporcionamos unas muestras de ramas secas de higuera para que en Palma pudieran analizar o detectar que ocurría. Estamos a la espera de los análisis.

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Las higueras fueron una parte muy importante en la economía de los payeses mallorquines, los higos se comían con pan con queso, o solos, algunos también los comían con pan con sobrasada, pero eran importantísimos y vitales para la alimentación de los animales, especialmente los cerdos.

Los higos se secaban al sol sobre cañizos y se guardaban para dar de comer al cerdo durante todo el año, mezclados con salvado o con higos chumbos. Era un alimento barato y abundante. En tiempos de la postguerra, mi abuela, viuda y con tres hijos, alquiló una higuera, ya que, por lo menos mientras hubiera higos, habría fruta en casa y comida para los animales.

Hoy día, los tiempos han cambiado, y si las higueras han perdido su importancia en la economía, en cambio la han ganado en el paisaje. Son bellos árboles de unas preciosas hojas verdes que en verano exhiben toda su elegancia y esplendo y en invierno muestran sus melenas al viento con esas maravillosas ramas llenas de formas, ritmos y sugerencias.

El paisaje es para disfrutar, observar y cuidar.  La naturaleza requiere protección y cuidados. Es imprescindible que nuestras instituciones tomen en serio la protección del medio y detectar con prontitud cualquier problema o nueva plaga. No olvidemos que el paisaje es quizás un bien inmaterial, pero es uno de los más bellos y valiosos  tesoros que hemos recibido gracias al cuidado y el amor de nuestros antepasados. Cuidemos lo que nos cuidaron.

Ilustran este artículo higueras situadas en el camí de Son Fangos, en la zona de Aubocassa, en la isla de Mallorca.
Texto y fotos: Marc Rigó
Fuente: manacormanacor.com

La tradicional feria de Es Sequer, en la isla de Mallorca, encumbra al higo un año más

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Durante el pasado fin de semana, la feria de Es Sequer batió récords de asistencia de público de toda la isla de Mallorca, y las calles de la localidad de Lloret de Vistalegre se inundaron de artesanos y ríos de gente atraídos por esta fiesta que, año tras año, sigue creciendo y ha logrado consolidarse como una de las citas ineludibles dentro del calendario de festejos populares mallorquines.

Los actos comenzaron por la tarde, cuando las autoridades locales y vecinos del pueblo vestidos de payeses, fueron a buscar acompaños de los xeremiers, a los figuerelers majors, que este año fueron, Joan Gomila, de Can Fred, y Magdalena Fontirroig, de Pinera.

Posteriormente, recorrieron los vistosos puestos de la feria del Sequer, para inaugurar acto seguido la exposición de higos. La edición de este año, contó con una exposición de cien variedades de higos autóctonos, siendo ligeramente inferior a la de otros años.

Este año, poca lluvia
Según el experto local, Joan Picornell, “este año la escasez de lluvias provocó que las razas tempranas madurasen con mucha rapidez y por lo tanto no hayan podido conservarse hasta hoy”. A pesar de este inconveniente, la muestra de higos fue la gran protagonista, destacando la presencia de auténticas joyas como las razas brocalet y martina, cuya presencia se limita al municipio de Lloret, además de otras variedades como la cucarellacoll de dama blanca, martinenca, mucho más extendidas.
Una de las novedades que se ha incorporado es la figatapa, una muestra de tapas elaboradas por los bares y restaurantes de la localidad, cuyo ingrediente principal era el higo, y que tuvo un notable éxito de participación.

Texto y foto: Miquel Àngel Coll
Fuente: Diario de Mallorca

Las brevas en los mercados de la isla de Ibiza

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Este delicioso fruto –conocido en las Pitiüses como figa de flor o porral– destaca por su tamaño –mayor que el del higo– aunque su dulzura es algo menor.

Con esta variedad se elaboran las xareques: «Se abren por la mitad, se secan al sol dos o tres días y se juntan las dos mitades de nuevo añadiéndoles frigola», tal y como explica Maria Costa, que atiende en el puesto de Ca’n Tura en el Mercat Pagès de Sant Antoni.

Las brevas pueden tener una amplia gama de colores, desde los tonos amarillos y verdosos pasando por otros más oscuros (azulados o morados) e incluso llegando al negro, dependiendo de la variedad de higuera de la que procede.

Higos y brevas se suelen confundir. Los primeros maduran a final de verano, avanzado el mes de agosto y durante septiembre, dando lugar a un pequeño fruto extremadamente dulce. Aquellos higos que no lleguen a madurar entonces, lo harán en la siguiente época de calor, a principios del posterior verano, pero en esta ocasión en forma de brevas. Por eso se habla de higueras bíferas, es decir, con dos cosechas: una en junio y otra entre agosto y septiembre.

De esta manera, las brevas suelen hacer acto de presencia a finales de junio, sobre Sant Joan, y tienen una duración muy corta. De hecho, apenas permanecerán unos pocos días más en los mercados, por lo que no sorprende la expectación que despiertan.

Su paso efímero, su exigua cosecha frente al higo, el mayor tamaño de su fruto y el hecho que se presente a principios de verano, como si de un anticipo de los higos se tratara, quizás explican el gran éxito de las brevas.

Esta temporada, en sus primeros días, las brevas rondaron los 10 euros el kilo, según algunos comerciantes del Mercat Pagès de Sant Antoni. A pesar de ello y de su efímera campaña, ya han bajado por debajo de los siete euros el kilo.

No se trata de una fruta barata, ya que su cosecha es escasa y su fruto, aunque sea de un tamaño superior al del higo, sigue siendo muy frágil. «Se debe recoger a mano, con mucho cuidado y con una limpieza absoluta», afirma Aida López.

«La higuera también es un árbol muy delicado; es muy sensible a la lluvia, no puedes regarlo ni sulfatarlo y está expuesto a insectos y pájaros», comenta la frutera.

Así, aunque sea sin la cantidad de glucosa del higo, las brevas, por su dulzura, su fugacidad y su exigua producción, generan una gran demanda entre residentes y foráneos. «Los ibicencos la piden mucho, pero también muchos extranjeros –franceses, italianos o británicos– que vienen hace años y que conocen los productos locales», explica Maria Costa.

Texto y foto: Dani Manau
Vía: Periódico de Ibiza

Las higueras de Formentera llevan muletas

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Más allá del mar omnipresente y de las paradisíacas playas, el paisaje de la pequeña isla balear de Formentera se ve punteado en su interior por las verdes copas de unos árboles centenarios que, de manera ordenada, expanden sus ramas horizontalmente. Son las mediterráneas higueras, legendario árbol frutal que aún pervive en un prodigio de equilibrio entre la intervención humana y la adaptación al medio natural.

Este equilibrio y esta intervención se ponen de manifiesto en la tradicional manera de apuntalar las ramas de las higueras. El hombre, a través de los siglos, las ha llegado a modelar mediante un básico, pero efectivo, sistema de estalons -horquillas o puntales- que, a manera de muletas, sirven para sostener y extender las ramas. Así se propicia un crecimiento horizontal en lugar de vertical.

De esta manera, las higueras generan grandes y necesarios espacios de sombra durante el abrasador verano, el árbol se mantiene más protegido del viento del norte, la altura de las ramas facilita la recolección de los higos y, al mismo tiempo, se evita que el ganado -especialmente cabras y ovejas- los alcancen para comérselos.

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Todavía es posible contemplar estas higueras humanizadas en Formentera.  A la altura del km. 9 de la carretera que une La Savina y La Mola se pueden observar algunos ejemplares realmente espectaculares. En la zona entre Es Caló de Sant Agustí y Sant Ferran también abundan. Algunas de estas higueras están catalogadas como árboles singulares de las Islas Baleares en el Llibre Blanc de Protecció d’Espècies del Govern de les Illes Balears.

Esta manera de apuntalar higueras -se cuenta que algunas de ellas llegaron a estar sujetas por más de 2000 estalons-, ha dado lugar a sorprendentes formas arbóreas que recuerdan a algunos cuadros y visiones de Salvador Dalí.

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Fotos: Cristina Amanda Tur (Territorio Ibiza)

Nace una cerveza elaborada con higos frescos de Mallorca

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SALVATGE CERVESA EVOLUTIVA

La microcervecería Salvatge Cervesa Evolutiva ha presentado ‘Edició Boscana‘, una sorprendente cerveza elaborada con higos frescos mallorquines. Esta nueva productora de cerveza artesana de la isla es ya un referente de la cerveza de alta fermentación en Mallorca.

Su creador, Lluís Seda, ha explicado que la producción de cerveza a partir de frutas se remonta al siglo XVII, cuando en la Alemania del año 1614 Heinrich Knaus elaboró la primera cerveza con cerezas. Ahora, 400 años más tarde, Salvatge ha creado la primera cerveza hecha con higos frescos mallorquines.

Esta  nueva cerveza de edición limitada ya se puede encontrar en alguna de las cervecerías más famosas de Palma, como Lórien, Atómic Garden, Guirigall, Café a Tres Bandas o La Forja Vikinga.

Esta joven empresa cervecera elabora una cerveza totalmente artesana, con métodos tradicionales y utilizando los mejores productos: maltas de primera calidad, agua de la Serra de Tramuntana, flores de lúpulo y levadura.

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La idea para crear esta original cerveza se origina en los recuerdos infantiles de su creador, Lluís Seda, cuando iba al campo a recoger higos con su abuelo por el campo. Ahora, al cabo de los años, le dedica esta cerveza.

Por otro lado, este producto nace gracias al respaldo del señor Monserrat Pons i Boscana, tal vez el mayor amante y conocedor de las higueras de la isla. Salvatge Cervesa Evolutiva ha querido rendir un pequeño homenaje al señor Boscana y poner su nombre a la primera cerveza del mundo con higos autóctonos de las Islas Baleares.

Es, en definitiva, una cerveza de alta fermentación elaborada en la misma Serra de Tramuntana, con higos mallorquines, suave, levemente afrutada, aromática y refrescante. En ella se encuentra el dulzor de los higos naturales, además de recuerdos florales y herbales.

Foto: María Balbuena

El hombre que amaba las higueras

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No es habitual que los medios de información general se hagan eco de noticias relacionadas con el mundo del higo o la higuera. Ni siquiera en los medios especializados en agricultura.

Por eso traemos aquí un enlace de un reportaje aparecido en el blog de Carlos Fresneda, EcoHéroes, que desde hace cuatro años viene publicando en la web del diario El Mundo.

Visita el periodista uno de los mayores y más completos “figueretum” del mundo, al cuidado de un excepcional experto en el cultivo de la higuera, Montserrat Pons i Boscana, farmacéutico de Llucmajor, en la isla de Mallorca.

Esta entrada del blog nos transmite su amor y pasión por este árbol tan esencialmente mediterráneo.

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Cuando la isla de Mallorca era un inmenso higueral

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La Obra Cultural Balear de Marratxí -localidad de la isla de Mallorca- organizó el pasado 30 de agosto una visita a la finca de Son Mut Nou de Llucmajor, campo experimental ubicado dentro de la Marina de Llucmajor, donde se halla una colección de higueras de diferentes variedades, y donde se realiza el estudio y la observación de todo lo que rodea al mundo de la higuera.

Durante esta jornada se pudo degustar tanto la gran variedad de higos cogidos del árbol como la variada gastronomía a la que da lugar el fruto. Dulce, frío o caliente, en melaza o seco (acops), en anís o destilado, al horno o en compota, con azúcar o sobre pan tostado con aceite y tomate, en pastel o como guarnición de una carne, pan de higo con almendras, aceite, vinagre, cava… y para finalizar, aguardiente de higo.

Las visitas -cinco euros que dan derecho a coger y comer los higos directamente del árbol, además de una cata de productos- y las compras son fundamentales para el mantenimiento de esta gran extensión de cultivo que es Son Mut Nou, en la Marina de Llucmajor.

Un experto ficario

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Curiosidades del mundo del higo no se acaban nunca en boca de Montserrat Pons i Boscana, autoridad en el tema y responsable del campo experimental de Son Mut. Explica antes de la visita que la agricultura popular y su cocina balear han dependido durante años del higo y la higuera. “Durísimo era que se muriera el cerdo, sustento del año, que se alimentaba de higos”.

Este farmacéutico de Llucmajor, Montserrat Pons i Boscana, es el impulsor de este centro de experimentación, con más de 1.700 higueras de más de 800 variedades de todo el mundo -de 64 países diferentes-, y ha creado el banco de semillas que pasa por ser el más grande que existe en España.

“Mi pasión siempre ha sido la botánica y por eso he dedicado mucho tiempo, dinero y esfuerzo a realizar un estudio lo más completo posible sobre las variedades de las higueras”. Tiene una extensión con las higueras de la misma variedad que cobijó a Jesús de Nazaret en sus sermones, la que antes arropó a la Sagrada Familia, y todas las otras bajo las cuales escribían los poetas.

Pons, enamorado del árbol bíblico, ha pormenorizado estudios sobre la flora medicinal tanto en el término de Llucmajor como en el resto de municipios baleares y también del mundo. En el campo de experimentación de Son Mut Nou ha conseguido recuperar variedades de higueras prácticamente extinguidas, endémicas y arraigadas, de las islas y de todo el mundo.

“En las Islas Baleares, entre las conocidas, desconocidas y desaparecidas, podría haber alrededor de 300 diferentes. En mi campo tengo 251 variedades de todas las Islas, incluso de Cabrera”. Ha publicado muchos trabajos, ha dado muchas charlas, ha estudiado y viajado por verdaderas ‘rutas ficarias’ y publicado varios libros, como el ‘Libro de las Higueras de las Islas Baleares’.

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Mallorca, un inmenso higueral

Toda la isla de Mallorca fue un ‘figueral’ en su tiempo. En 1800, se cuenta que había en la isla más de 12.000 hectáreas de higueras, Sineu era figueral en un 64% y en Manacor tenían casi1.500 hectáreas. También Son Ferrer (Calvià), en los años 40 del siglo pasado, contaba con 80 hectáreas de estos frutales. Actualmente las higueras son sólo parte anecdótica de los árboles urbanos del municipio.

“Perder una sola variedad es perder el pasado, el presente y el futuro”, dice Montserrat Pons i Boscana, apostillando que no hay higos malos, “sino buenos y mejores. Incluso los romanos en el siglo l d.C. venían a plantar higueras en Mallorca e Ibiza, por sus inmejorables condiciones de cultivo. Nuestra baja pluviometría colabora en imprimir un dulzor especial del higo”. Además los frutos caídos se recolectan para alimentar buenos cerdos negros que dan una exquisita sobrasada.

Son Mut nació de la mano de Pons i Boscana para concentrar una colección de cultivos de higuera de diferentes variedades, recuperar variedades antiguas en riesgo de erosión genética y descubrir variedades desconocidas. El campo de experimentación está dividido en cinco sectores, con más de 1.700 higueras, y 367 diferentes variedades: 251 de las Islas Baleares, 52 de otros puntos de España y 65 de otros países.

Texto: Blanca Garau
Vía: Diario de Marratxí

“Si los franceses tuvieran nuestros higos, toda Europa los consumiría”

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Felip Munar es profesor asociado de la Universitat de les Illes Balears. Ha publicado numerosos libros, o bien relacionados con la pedagogía, o bien relacionados con la cultura popular de las islas Baleares. Es autor de De Figues i de Figueras, un delicioso y completo libro acerca de este árbol tan mediterráneo y de sus frutos.

Además, en 1999 publicó De la Figuera a la taula. Receptes de cuina, en el que supo sacar partido al higo como protagonista de un recetario rico y variado. Incluía un centenar de recetas. Ahora, acaba de publicar su segunda entrega, De la Figuera a la taula. Més receptes de cuina, en la que añade más recetas en las que aúna tradición y modernidad, con nuevas maneras de combinar y presentar los platos.

Con motivo de la presentación del libro en Pollença, el Diario de Mallorca entrevista al autor, Felip Munar, un mallorquín amante de su isla y un apasionado de la higuera y los higos, a los que considera uno de los grandes tesoros del archipiélago.

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¿Por qué un nuevo recetario específico de los higos?
En 1999 publiqué el primer libro de recetas en torno a los higos, pero en todos estos años he continuado trabajando elaboraciones con este producto. El primer volumen era de recetas más clásicas, en cambio el nuevo incluye platos más novedosos. Todo comenzó porque yo veía hace cuarenta años que en mi pueblo, Lloret de Vistalegre, teníamos centenares de variedades de higos pero no se encontraba una salida viable a tanta riqueza. Y yo pensé que un buen camino sería el de la cocina.

No tengo ninguna duda de que si los franceses tuvieran nuestros higos, que son los mejores del mundo, toda Europa los consumiría. Ellos sí que saben sacarle partido a sus productos. Mi sueño en aquel momento era que tanto los payeses como los restaurantes se beneficiaran de un producto que se puede obtener de junio hasta diciembre.

¿Y cómo ha evolucionado estos años la comercialización?
Ha mejorado la presencia de los higos, pero queda mucho camino por recorrer. Yo siempre me fijo en las cartas de los restaurantes y la verdad es que últimamente algunos establecimientos de calidad están empleando higos de Mallorca. Otro ejemplo de este progreso es que, por ejemplo, ahora en el Pla de la isla se están sembrando más higueras que nunca.

Estamos recuperando el prestigio de nuestra figa y para ello se ha tenido que luchar con todas las connotaciones negativas que se han arrastrado históricamente: comida de cerdos, árbol maléfico con una madera que siempre ha sido rechazada… Aunque en el aspecto positivo tenemos que para Platón era la fruta de los filósofos. La higuera es el árbol del paraíso, es emblemático y así se refieren a él en el Antiguo Testamento. Los grandes productos serían el trigo, el aceite, el vino y los higos.

Quizás hoy en día se buscan propiedades y sabores en otros productos y tenemos los higos tan cerca.
Exactamente, y es que la figa tiene todos los elementos, tiene agua, tiene calorías, potasio, fósforo, magnesio, tiene un montón de vitaminas. Tiene tantas cosas que, claro está, hay que consumirlas con moderación en algunos casos, y si eres diabético no puedes pegarte un atracón. También, cuando fermentan, tienen alcohol. Recientemente Monserrat Pons, en Llucmajor, ha hecho pruebas para conseguir licores, cava y vino. Hay que recordar que en los siglos XVII, XVIII y XIX, Mallorca exportaba higos a toda Europa.

¿Y qué se puede hacer para sacarle más provecho a este tesoro?
Recuerdo en Formentera ver unos extranjeros que se paraban a comprar seis higos a un payés. No es verdad que los visitantes no respeten ni valoren esta riqueza. En Lloret algunos agricultores comenzaron a vender higos secos en Sóller y abandonaron la almendra, porque era mucho más rentable.

La verdad es que tenemos que aprender a vendernos mejor, no olvidemos que toda Europa come higos de Turquía y aquí es fácil consumir llegados de Cáceres. Te vas a una feria en Alemania y te venden como algo maravilloso una manzana empaquetada en papel celofán. Solo es una manzana, pero te la han sabido vender. ¿Encontraríamos algo más mediterráneo que desayunar pa amb oli, queso fresco y un par de higos?

¿La presencia del higo en la cocina puede ser ingrediente principal o sirve mejor como contrapunto de sabor?
Es sobre todo contrapunto pero también puede ser el protagonista del plato. Hay que reconocer que el sabor del higo es incomparable y eso le da un gran valor como contrapunto en una receta de conejo o codornices, por ejemplo. No hay ningún producto comparable que pueda dar ese punto de sabor.

Lo más parecido a una feria temática del higo que tenemos en Mallorca sería la fiesta del Sequer de Lloret.
Sí, pero es una fiesta. Yo recuerdo que cuando impulsé esta celebración todavía no existía esto de las ferias temáticas y mucha gente se burlaba de mí. En cambio, ahora en Cataluña juegan fuerte con estas actividades y tienen sus ferias de la figa.

¿Ha probado todas las recetas del libro?
Sí, he elaborado cada plato y lo he probado. No soy cocinero experto, por lo que me meto en un terreno que no es el mío, pero he querido probar todo lo que sale en el libro: la brocheta de solomillo de cerdo con higos, el chateaubriand con salsa de higo y vino de Madeira, pato con higos, pollo con higos y salsa de chocolate, mousse de higos, higos con salsa de piña…

De la figuera a la taula. Més receptes de cuina amb figues
Felip Munar i Munar
Edicions Documenta Balear
Col·lecció Menjavents
ISBN: 978-84-16163-03-8
Data d’Edició: 20/06/2014

Entrevista: Bartomeu Noguera
Vía: Diario de Mallorca