Las brevas en los mercados de la isla de Ibiza

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Este delicioso fruto –conocido en las Pitiüses como figa de flor o porral– destaca por su tamaño –mayor que el del higo– aunque su dulzura es algo menor.

Con esta variedad se elaboran las xareques: «Se abren por la mitad, se secan al sol dos o tres días y se juntan las dos mitades de nuevo añadiéndoles frigola», tal y como explica Maria Costa, que atiende en el puesto de Ca’n Tura en el Mercat Pagès de Sant Antoni.

Las brevas pueden tener una amplia gama de colores, desde los tonos amarillos y verdosos pasando por otros más oscuros (azulados o morados) e incluso llegando al negro, dependiendo de la variedad de higuera de la que procede.

Higos y brevas se suelen confundir. Los primeros maduran a final de verano, avanzado el mes de agosto y durante septiembre, dando lugar a un pequeño fruto extremadamente dulce. Aquellos higos que no lleguen a madurar entonces, lo harán en la siguiente época de calor, a principios del posterior verano, pero en esta ocasión en forma de brevas. Por eso se habla de higueras bíferas, es decir, con dos cosechas: una en junio y otra entre agosto y septiembre.

De esta manera, las brevas suelen hacer acto de presencia a finales de junio, sobre Sant Joan, y tienen una duración muy corta. De hecho, apenas permanecerán unos pocos días más en los mercados, por lo que no sorprende la expectación que despiertan.

Su paso efímero, su exigua cosecha frente al higo, el mayor tamaño de su fruto y el hecho que se presente a principios de verano, como si de un anticipo de los higos se tratara, quizás explican el gran éxito de las brevas.

Esta temporada, en sus primeros días, las brevas rondaron los 10 euros el kilo, según algunos comerciantes del Mercat Pagès de Sant Antoni. A pesar de ello y de su efímera campaña, ya han bajado por debajo de los siete euros el kilo.

No se trata de una fruta barata, ya que su cosecha es escasa y su fruto, aunque sea de un tamaño superior al del higo, sigue siendo muy frágil. «Se debe recoger a mano, con mucho cuidado y con una limpieza absoluta», afirma Aida López.

«La higuera también es un árbol muy delicado; es muy sensible a la lluvia, no puedes regarlo ni sulfatarlo y está expuesto a insectos y pájaros», comenta la frutera.

Así, aunque sea sin la cantidad de glucosa del higo, las brevas, por su dulzura, su fugacidad y su exigua producción, generan una gran demanda entre residentes y foráneos. «Los ibicencos la piden mucho, pero también muchos extranjeros –franceses, italianos o británicos– que vienen hace años y que conocen los productos locales», explica Maria Costa.

Texto y foto: Dani Manau
Vía: Periódico de Ibiza

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