Desde el Rosé hasta el Nebbiolo, los higos son un buen complemento para el vino

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Los sabores únicos, tanto del higo fresco como del seco, permiten un amplio abanico de maridajes con distintas variedades de vinos

En los frescos del techo de la Capilla Sixtina, el «fruto prohibido» de Adán y Eva es un higo, no una granada, una uva o una manzana. Pero, independientemente de que los higos sean los frutos con semilla mencionados en la Biblia, han formado parte de la dieta humana durante milenios. De hecho, algunos investigadores creen ahora que pueden haber sido las primeras plantas cultivadas.

Frutos subtropicales, los higos frescos son iconos del final del verano, en su punto álgido entre agosto y octubre, con un néctar que brota de su piel aterciopelada como el agua que escapa de una presa. Los higos secos, por su parte, están disponibles todo el año. Los sabores únicos de ambos permiten un amplio abanico de maridajes.

A mermelada
Los sabores concentrados de los higos frescos varían en cuanto a su madurez y pueden recordar a las compotas o mermeladas de bayas frescas. El Cinsault, así como los tintos del sur del Ródano o los rosados de la Provenza, son vinos varietales fáciles de beber con un alegre carácter de bayas rojas que se pueden acompañar con un higo fresco.

A miel
Los higos maduros tienen un dulzor pegajoso que recuerda a la miel, con toques complejos de amargor y especias. Esta cualidad resalta junto al vino de Roussanne, del valle del Ródano, que puede tener ricos sabores similares a la miel, además de albaricoque y flores frescas.

Pasificado
Los higos secos tienen una evidente similitud con las ciruelas pasas, pero los higos frescos también comparten notas de fruta negra oscura. El Jerez más oscuro y dulce, el Pedro Ximénez, tiene sabores a frutas secas, así como toques de frutos secos y café que son bastante amables y recomendables para acompañar con los higos.

A tierra
Tanto los higos frescos como los secos poseen un sutil aroma húmedo y terroso que puede recordar a las setas o a las trufas. Este carácter húmedo va bien con el Nebbiolo, un vino del Piamonte, al norte de Italia, que puede ofrecer aromas de alquitrán o arcilla además de sus notas de flores secas y frutos rojos.

Texto: Nils Bernstein
Foto: Tijana Drndarski/Unsplash
Fuente: Wine Enthusiast Magazine

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