Higos en la Patagonia: raros, ricos y delicados

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El amplio y difuso universo de los “cultivos alternativos” involucra en la región de la Patagonia Norte argentina a aquellas especies que escapan a los tradicionales frutales de pepita. Generalmente se realizan en emprendimientos de carácter familiar, en baja escala, orientados a mercados de proximidad, con escasa oferta, demanda acotada y posibilidades de agregado de valor; iniciativas a través de las cuales el productor explora formas para mejorar la apropiación del beneficio de su actividad.

La higuera
La higuera quizás represente uno de estos ejemplos de diversificación. Si bien existen ejemplares añosos plantados por los pioneros y relegados al olvido junto a las viviendas de muchas chacras, son contadas las experiencias con este frutal que, si bien por su rusticidad se adapta a distintas condiciones ambientales, presenta requerimientos y limitaciones para ser una alternativa válida.

El cultivo de la higuera
El cultivo implantado con densidades mayores a 1000 árboles por hectárea tiene sus atractivos: rápida entrada en producción, costos relativamente bajos, rendimientos potencialmente altos, prescindencia de estructuras de apoyo, árboles bajos fácilmente manejables, multiplicación simple por estacas. El clima seco y la radiación propician la calidad y sanidad. La elevada capacidad para el agregado de valor complementa de manera ideal la producción en fresco. Todo esto en pequeñas superficies puede aportar a mejorar la composición del ingreso del núcleo familiar del productor.

Los higos
Quien haya tenido la posibilidad de trabajar con higueras como asesor técnico, productor u operador comercial, sabe que sus frutos son tan singulares como complejos y delicados, y que son especialmente valorados por el consumidor de paladar exigente. Lejos de visualizarse como un artículo menor, son de hecho una delicatessen que podemos ver destacándose en cajitas muy paquetas en el puesto de algún mercado concentrador, o bien en alguna frutería boutique o como desecado o snack en alguna dietética. Aquí cabe decir que en la modalidad snack, saborear higos del tipo Smirna (los de mayor calidad a nivel mundial y que no se cultivan en Argentina) es toda una experiencia, quizás por su atributo de ser los únicos con semillas fértiles cuyos aceites transfieren a la pulpa características distintivas de palatabilidad.

El fruto en realidad es el receptáculo de la flor, que bajo condiciones ambientales favorables evoluciona y se ensancha sin necesidad de polinización – fenómeno de partenocarpia -, al que conocemos como breva cuando desarrolla en la madera del año anterior para madurar en verano, o bien como higo si desarrolla en la madera del año para madurar en otoño.

Y aquí aparece una de las limitantes para nuestra región: las heladas primaverales afectarán la producción de brevas, y las otoñales la producción de higos. A esto debemos agregar que su delgada epidermis se escarifica fácilmente por acción de los vientos (que también quiebran ramas ya que su madera es muy blanda).

Poscosecha y comercialización
Brevas e higos son muy perecederos por su alto contenido de humedad, lo que hace necesario extremar los cuidados durante la cosecha, empaque, poscosecha y comercialización (como en cualquier otra fruta). En otras regiones es común ver a los cosechadores a primera hora de la mañana utilizando guantes para no dañarlos (y protegerse del látex irritante que exuda el pedúnculo) y a los embaladores haciendo lo suyo con arte para no magullarlos, apretarlos ni herirlos. Por su parte, los buenos mayoristas y los aún mejores minoristas saben cuidarlos como un trofeo para evitar pérdidas de calidad, de prestigio comercial y de clientes que de lo contrario no volverán.

Si bien existen plantaciones comerciales modernas e intensivas en el centro y norte del país, aún es muy poco lo que sabemos acerca de su comportamiento productivo en el ambiente norpatagónico. En este sentido, la Estación Experimental Alto Valle del INTA y la Agencia de Extensión Rural Valle Medio están acompañando una experiencia en la localidad de Lamarque, que esta temporada ya dio sus primeros raros, ricos y delicados frutos.

Texto: Walter Ernesto Nievas
Artículo publicado en el Suplemento PULSO del Diario Río Negro, Argentina
Fuente: INTA Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Argentina)

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