Figues albardaes, el dulce de Castellón que reaparece cada marzo
Según explica el Ayuntamiento de Castellón en la información oficial de las fiestas, la celebración conmemora el traslado de la ciudad desde el cerro de la Magdalena a su ubicación actual en el siglo XIII.
Las figues albardaes son un dulce sencillo que combina dos elementos muy básicos: higos secos y una masa ligera frita similar a la de los buñuelos.
A simple vista pueden confundirse con otros dulces fritos típicos de la gastronomía mediterránea. Sin embargo, su interior marca la diferencia. El protagonista es el higo seco, que aporta una textura melosa y un sabor intenso que contrasta con el exterior crujiente.
El resultado es un bocado que mezcla dulzor natural, masa ligera y fritura rápida. Ese equilibrio explica por qué las figues albardaes han sobrevivido durante generaciones en la tradición culinaria local.
Un dulce nacido de la cocina de aprovechamiento
El origen de las figues albardaes está ligado a la cocina popular. Durante siglos, el higo seco fue un alimento fundamental en muchas zonas del Mediterráneo por su capacidad de conservación y su alto valor energético.
En épocas en las que el acceso al azúcar y a otros ingredientes era limitado, los higos secos ofrecían una base perfecta para preparar dulces. Bastaba con rebozarlos en una masa sencilla y freírlos para transformarlos en un postre especial.
Ese tipo de cocina de aprovechamiento dio lugar a muchas recetas tradicionales. En el caso de Castellón, las figues albardaes quedaron vinculadas con las fiestas de la Magdalena, convirtiéndose con el tiempo en uno de sus símbolos gastronómicos.
Cómo preparar figues albardaes paso a paso
La elaboración de las figues albardaes es relativamente simple, aunque requiere precisión para lograr el resultado adecuado.
El proceso comienza con la preparación de una masa similar a la de los buñuelos. Debe quedar fluida pero con cierta consistencia para que se adhiera bien al higo seco.
-Higos secos de buena calidad
-Harina
-Agua o leche
-Levadura
-Aceite para freír
-Azúcar opcional para espolvorear
Una vez preparada la masa, los higos se sumergen en ella hasta quedar completamente cubiertos. Después se fríen en abundante aceite caliente.
En pocos segundos, la masa se infla y adquiere un tono dorado muy característico. Es importante retirarlos en el momento justo para evitar que absorban demasiado aceite.
Tras la fritura, se dejan reposar sobre papel absorbente. Muchas familias añaden un ligero espolvoreado de azúcar antes de servir.
Fuente: El Confidencial Digital
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